El Banco de Inglaterra publicó el 22 de junio de 2026 una declaración de políticas oficial para regular activos digitales. La institución monetaria estableció normativas para las stablecoins respaldadas por la libra esterlina. La medida flexibiliza los requisitos previos para los emisores autorizados en el mercado local.
La regulación elimina por completo los límites de tenencia individuales y corporativos. En su lugar, el organismo impuso un límite temporal de 40.000 millones de libras para la emisión de stablecoins. Esta cifra equivale a 52.800 millones de dólares en el mercado financiero global actual.
Bajo este nuevo esquema comercial, los emisores de stablecoins sistémicas podrán mantener hasta un 70% de sus reservas en deuda pública generadora de intereses. Esta disposición incrementa el umbral del 60% propuesto durante las fases previas de revisión institucional del banco. Los parámetros exactos de operación se encuentran detallados en el documento técnico de consulta publicado por la autoridad británica. La entidad evaluará este mecanismo de contención periódicamente para proteger la oferta de crédito comercial tradicional.
El Ministerio de Hacienda del Reino Unido determinará en última instancia qué stablecoins entran en la categoría sistémica. Esta clasificación técnica aplicará a los tokens digitales de pago masivo que puedan presentar riesgos directos para la estabilidad del sistema financiero nacional.
Estas directrices acercan a la jurisdicción a la consolidación de un marco normativo de stablecoins completamente funcional. El banco central proyecta finalizar la redacción de su manual regulatorio antes de que culmine el mes de diciembre de 2026.
La infraestructura subyacente de estas stablecoins dependerá de redes blockchain para gestionar transacciones a gran escala. La integración segura de estos activos digitales requiere protocolos tecnológicos robustos que cumplan con los estándares de supervisión de las autoridades británicas.
El régimen aplicará exclusivamente a las stablecoins sistémicas. Los activos digitales no sistémicos, utilizados mayoritariamente para el comercio especulativo, permanecerán bajo la supervisión directa de la Autoridad de Conducta Financiera a lo largo del territorio británico.
Esta flexibilización de las normas de stablecoins sustituye directamente los estrictos controles de capital propuestos en la consulta pública de noviembre de 2025. Aquel borrador legislativo pretendía limitar a los usuarios minoristas individuales a una tenencia máxima de 20.000 libras por token.
La normativa anterior también estipulaba un límite máximo de 10 millones de libras por stablecoin para las cuentas corporativas registradas. El banco justificaba estas barreras como medidas necesarias para evitar retiros masivos de depósitos de los bancos comerciales minoristas.
Las empresas del sector tecnológico advirtieron que tales restricciones operativas reducirían drásticamente la utilidad comercial de las stablecoins. Tras analizar el volumen de respuestas negativas, el Banco de Inglaterra optó por un enfoque diseñado para permitir transacciones institucionales y minoristas sin fricción.
Katie Harries, directora de políticas para Europa en Coinbase, declaró que el Reino Unido es ahora el único país que limita la emisión de stablecoins denominadas en su propia moneda soberana.
Harries cuestionó la duración real de este límite temporal. La ejecutiva advirtió que las stablecoins deben integrarse en los sistemas de liquidación mayorista para cumplir los objetivos de tokenización que persigue el mercado financiero del país europeo.
El director ejecutivo de ClearBank, Mark Fairless, consideró que la eliminación total de los límites individuales sobre las stablecoins representa un avance institucional muy positivo. El directivo valoró públicamente el abandono de esquemas restrictivos en favor de una regulación financiera mucho más equilibrada.
No obstante, Fairless enfatizó que los requisitos de activos de respaldo no deben asfixiar los modelos de negocio corporativos sostenibles. El ejecutivo solicitó un entorno verdaderamente basado en riesgos para evitar que las stablecoins esterlinas pierdan relevancia comercial frente a divisas extranjeras.
La subgobernadora Sarah Breeden ya había anticipado en mayo de 2026 una reconsideración estructural del proyecto regulatorio. Las autoridades del estado esperan que la entrada en vigor definitiva de las reglas operativas para estas stablecoins se ejecute durante el transcurso del año 2027.
Las autoridades financieras británicas aseguraron que la adopción de estas nuevas reglas de stablecoins avanzará al mismo ritmo que las legislaciones equivalentes desarrolladas actualmente en el territorio de los Estados Unidos.
Este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoramiento financiero.

