XRP muestra señales técnicas de una posible ruptura del 34%, impulsada por patrones como un hombro-cabeza-hombro invertido y rupturas del Ichimoku, junto con flujos reportados de ETF y acumulación institucional.
Los estudios técnicos citaron una formación de hombro-cabeza-hombro invertido y una ruptura del Ichimoku de XRP que en conjunto sugieren una trayectoria alcista. Los comentaristas del mercado han señalado la compra concentrada, la baja oferta en los exchanges y la acumulación institucional reportada como el combustible principal detrás del movimiento.
Algunos traders han fijado objetivos ambiciosos, con proyecciones que alcanzan los $8 a mediados de 2026 — una ventana temporal futura que validaría si el impulso actual es duradero.
Estas señales han atraído la participación minorista. Ese flujo amplifica los movimientos cuando la oferta en los exchanges es escasa, y acelera el descubrimiento de precios cuando el impulso se alinea con el acceso a futuros y ETFs para participantes más grandes.
Calidad de la demanda y riesgos de manipulación
Junto al optimismo técnico, el perfil de la demanda muestra señales de alarma. Los analistas sostienen que traders sofisticados pueden fabricar patrones mediante la falsificación de órdenes y la colocación escalonada de órdenes, creando muros de compra artificiales o consolidaciones diseñadas que permiten a los grandes poseedores acumular fuera de intercambio o en mercados de liquidez oscura.
Los mercados de derivados crean vectores adicionales de distorsión. Los analistas plantearon preocupaciones el 20 de may. de 2025 de que la introducción de futuros de XRP podría habilitar estrategias como el short desnudo y la rehipotecación, las cuales pueden aumentar la volatilidad y producir demanda sintética o supresión.
Los inversores y profesionales del mercado deberían ahora vigilar la procedencia de la liquidez, el flujo en los exchanges y el posicionamiento en derivados a medida que se desarrolla la acción del precio. La ventana de precios de mediados de 2026 servirá como prueba para determinar si la presión compradora es estructural o el producto de una demanda transitoria y fabricada; para los traders, esa distinción determina si el riesgo debe dimensionarse en función del impulso o de una posible distribución rápida.
