El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, presentó un conjunto de reformas que se pueden aplicar en Rusia una vez que acabe la guerra para remodelar todo su sistema cripto. El enfoque está puesto en modernizar todos sus sistemas de seguridad junto a Ucrania y Europa, además de reducir la concentración autoritaria del poder en el país.
Vitalik Buterin planteó su enfoque como una estrategia en dos etapas frente al conflicto entre Rusia y Ucrania. En primer lugar, sostuvo que la prioridad debe ser debilitar materialmente la capacidad militar rusa para facilitar un alto el fuego. Solo en una segunda fase debería impulsarse el empoderamiento de actores internos moderados comprometidos con la descentralización, el bienestar público y la no agresión. De este modo, su propuesta no se presenta como una solución diplomática inmediata, sino como una hoja de ruta estructural para una eventual transición posconflicto.
En ese contexto, Buterin sugirió que ciertos principios de gobernanza desarrollados en el ecosistema cripto podrían aplicarse a la arquitectura política rusa en el futuro. Según argumentó, mecanismos como modelos de gobernanza descentralizados, votación cuadrática para reducir la influencia plutocrática y plataformas de deliberación digital a gran escala como pol.is podrían ayudar a dispersar la capacidad de coordinación para acciones represivas o agresivas, al tiempo que preservarían la capacidad del Estado para promover el bienestar público.
Su objetivo, explicó, sería construir una pólis “máximamente fuerte” en servir a los ciudadanos pero “máximamente descoordinada” para emprender agresión externa.
Separar mercado y ética: la arquitectura de doble capa de Buterin
Más allá del plano político, Buterin también propuso una arquitectura técnica concreta. En una declaración del 26 de mayo de 2025, delineó un sistema on-chain de dos capas diseñado para proteger decisiones éticas de presiones puramente económicas. Por un lado, una “capa de ejecución” estructurada como mercados de predicción, orientada a recompensar comportamientos precisos y verificables. Por otro, una “capa de juicio de valor” descentralizada y pluralista, aislada de la influencia directa basada en tokens.
Según su planteamiento, esta separación permitiría reducir incentivos a la corrupción financiera en decisiones sociales fundamentales y fortalecer la legitimidad colectiva. En otras palabras, se trataría de reconciliar eficiencia de mercado con deliberación ética, evitando que el poder económico capture por completo la gobernanza digital.
Al mismo tiempo, Buterin recordó el papel humanitario que la cripto ha desempeñado durante conflictos. Destacó que recaudadores pro-ucranianos lograron movilizar más de $212 millones en criptoactivos, y mencionó su propia donación de $5 millones en ETH en abril de 2022 como ejemplo de cómo los pagos descentralizados pueden facilitar ayuda directa y rápida en contextos de emergencia.
Para el sector cripto en general, sus reflexiones refuerzan un mensaje recurrente: la tecnología blockchain no debería limitarse a la especulación financiera, sino orientarse hacia estructuras con valor social demostrable. Si estas ideas se adoptaran podrían desplazar el debate desde la innovación técnica hacia la arquitectura política de la gobernanza digital.

