Solana (SOL) subió alrededor de un 15%, aunque sólo recuperó la mitad de su pérdida durante los últimos días de enero y principios de febrero. Su precio alcanzó un mínimo en dos años al tocar los $67,50, los datos del mercado muestran que los flujos en cadena y el comportamiento de los tenedores sugieren que el repunte carece de soporte estructural.
El rebote en el precio de Solana ofreció un alivio momentáneo para los traders más tácticos, pero no logró modificar el trasfondo del mercado. Detrás de la recuperación de corto plazo, los datos de red y de exchanges siguieron mostrando un desequilibrio claro entre oferta y demanda, un factor que históricamente tiende a favorecer la continuidad de la presión bajista antes que una recuperación sostenida.
En particular, las métricas en cadena comenzaron a reflejar un aumento significativo del suministro disponible justo cuando el interés comprador se debilitaba. Esa combinación elevó el riesgo de que el repunte funcionara más como una pausa técnica dentro de una tendencia descendente que como el inicio de un nuevo tramo alcista.
Uno de los factores más relevantes fue el fuerte incremento en los desbloqueos de SOL. En pocas semanas, el volumen semanal de tokens liberados aumentó cerca de un 150%, elevando de manera abrupta la cantidad de unidades negociables en el mercado. Este flujo adicional de oferta llegó en un momento poco favorable, cuando las compras en exchanges ya mostraban señales de desaceleración.
Al mismo tiempo, la composición de los tenedores cambió de forma visible. La proporción del suministro en manos de cohortes de muy corto plazo se expandió con rapidez, indicando una mayor presencia de participantes orientados a movimientos rápidos y salidas tempranas.
Aumento de suministro y predominio del corto plazo en la red Solana
Las señales de largo plazo tampoco ofrecieron demasiado respaldo. El comportamiento de los hodlers mostró una reducción neta de exposición, sugiriendo que los inversores más persistentes optaron por distribuir posiciones en lugar de aprovechar los precios deprimidos para acumular.
El contexto macro del mercado cripto añadió presión adicional. La debilidad de Bitcoin y una oleada de liquidaciones largas actuaron como catalizadores negativos, amplificando la aversión al riesgo. El sentimiento general se mantuvo extremadamente deteriorado, reflejando un mercado más preocupado por preservar capital que por asumir nuevas posiciones.
Desde el punto de vista técnico, los analistas identificaron varias zonas de resistencia escalonadas por encima del precio actual, mientras que el mercado puso a prueba soportes clave en la parte baja del rango.
Para los participantes del mercado, el mensaje es claro. En el corto plazo, la volatilidad puede ofrecer oportunidades tácticas, pero el margen de error es reducido. Para inversores de más largo horizonte, la dinámica de suministro y las señales de distribución invitan a la cautela y a una evaluación más estricta del riesgo.
De cara a los próximos movimientos, el rumbo de Solana dependerá de variables observables: la evolución de los desbloqueos, el comportamiento de los flujos hacia y desde los exchanges y un eventual cambio en el sentimiento general del mercado cripto.

