El presidente de Sharplink, Joe Lubin, y el CEO Joseph Chalom anunciaron un giro estratégico hacia los DATs y redirigiendo su tesorería para generar rendimientos en Ethereum.
En el marco de Consensus Hong Kong 2026, Joseph Lubin y Chalom delinearon una estrategia explícitamente orientada al largo plazo: asignar capital a tesorerías de activos digitales (DATs) denominadas en Ether y gestionar de forma activa posiciones de staking y staking líquido para generar rendimiento.
SharpLink Gaming ha colocado casi la totalidad de sus 198.167 ETH en protocolos de staking y cuentan con un rendimiento base cercano al 3% en Ethereum, lo que ayuda a amortiguar la presión de precios. En ese período reciente, la compañía habría generado 102 ETH en recompensas.
Más allá del staking tradicional, la dirección planteó profundizar la estrategia mediante finanzas descentralizadas. Lubin mencionó planes para desplegar hasta $200 millones en Linea, red vinculada a Consensys, utilizando protocolos de staking líquido como ether.fi y EigenCloud. El objetivo, sostuvieron, es evolucionar desde una mera exposición especulativa hacia una tesorería gestionada activamente y orientada a ingresos.
La compañía también ha vinculado esta política a su negocio principal. En una pieza publicada por web-hh el 12 de febrero de 2026, SharpLink defendió que su enfoque en arbitraje de tráfico y gaming blockchain justifica mantener ETH como activo de reserva estratégico.
Cambios estratégicos de Sharplink en medio de un mercado a la baja
Desde la dirección sostienen que la volatilidad macroeconómica ha opacado el impulso estructural y la utilidad de Ethereum. Bajo esa lectura, convertir reservas similares a efectivo en posiciones productivas en ETH permitiría mejorar retornos ajustados al riesgo y, al mismo tiempo, mantener coherencia con la hoja de ruta tecnológica de la empresa.
Sin embargo, la estrategia implica una fuerte concentración: la tesorería queda mayoritariamente expuesta a Ether y a protocolos de staking líquido, en lugar de instrumentos diversificados o vehículos más tradicionales como ETFs. Si bien el staking aporta un rendimiento base y ya generó 102 ETH en recompensas en un período reciente, la dependencia de infraestructura DeFi introduce riesgos adicionales.
Entre ellos destacan el riesgo de contrato inteligente, la posible vulnerabilidad de protocolos de terceros y la exposición a eventos de liquidez en escenarios de estrés. Además, el despliegue previsto de $200 millones en Linea ampliará esa exposición activa, reforzando el perfil de tesorería orientada al rendimiento pero también incrementando la sensibilidad a fallos técnicos o disrupciones en el ecosistema.
De cara al futuro, la ejecución de ese plan será la verdadera prueba. Inversores y contrapartes evaluarán si la optimización del rendimiento logra compensar eventuales caídas de precio y cómo gestionará la compañía la liquidez ante episodios de volatilidad.

