La CLARITY Act aprobada por la Casa Blanca en 2025, tenía como objetivo reemplazar el enfoque U.S. de aplicación ad‑hoc con un estatuto que estableciera quién regula qué actividades cripto y cuándo. Propuso un modelo de ciclo de vida para la clasificación de tokens y una prueba formal de “madurez” para las blockchains.
El proyecto de la Clarity Act busca codificar una división clara de autoridad: la Commodity Futures Trading Commission supervisaría las “digital commodities” y sus mercados al contado, mientras que la Securities and Exchange Commission retendría la jurisdicción exclusiva sobre los tokens vendidos como parte de la formación de capital como “investment contract assets”.
Este modelo de doble vía fue descrito en detalle en análisis consultivos y resúmenes legales circulados en 2025, y fue diseñado para poner fin a años de acciones de ejecución superpuestas al dar a cada agencia un rol definido.
Bajo la propuesta, los stablecoins de pago permitidos serían regulados por los reguladores bancarios a nivel del emisor, mientras que tanto la SEC como la CFTC mantendrían la autoridad antifraude y contra la manipulación sobre las transacciones en sus plataformas registradas.
La Act introdujo una taxonomía de tres niveles que fue más allá de un Howey test estático al evaluar un activo a lo largo de su ciclo de vida. Un token vendido inicialmente en una recaudación de capital sería tratado como un contrato de inversión durante la emisión y pasaría a ser una commodity digital una vez revendida por un no‑emisor en mercados secundarios.
Un mecanismo central fue el concepto estatutario de “madurez de la blockchain”. Los emisores o los sistemas de gobernanza podrían solicitar una certificación de madurez; la SEC tendría una ventana de 60 días para refutar tales afirmaciones.
El proyecto también contemplaba marcos temporales, típicamente hasta cuatro años desde la promulgación, para evitar un limbo indefinido para proyectos que buscaran la transición de la supervisión de la SEC al marco de commodities de la CFTC.
Política de la Clarity Act y su impacto en el mercado
La medida recibió respaldo bipartidista en la House pero luego encontró fricción en el Senado y perdió apoyo de algunos actores de la industria; informes a principios de 2026 indicaron que al menos un exchange importante retiró su respaldo. Esos vientos políticos en contra dejaron la propuesta estancada en la cámara alta tras aprobarse en la House, ilustrando el riesgo legislativo que acompaña al cambio estructural en la regulación cripto.
Para los participantes del mercado, la implicación principal de la Act fue previsibilidad: una taxonomía estatutaria y una vía definida hacia el estatus de commodity podrían reducir el riesgo legal de ejecución para los entrantes institucionales y aclarar los requisitos de custodia y listado para las plataformas. Al mismo tiempo, las empresas que habían dependido de las ambigüedades de aplicación existentes para moldear modelos de negocio enfrentaron un corredor de cumplimiento más estrecho.
Los inversores y los operadores del mercado ahora se centran en los próximos pasos del Senate y en los detalles operativos de la certificación de madurez y el tratamiento en mercados secundarios; esos procesos determinarán si la teoría de reglas más claras se traduce en una mayor participación institucional y en perfiles de riesgo cambiados para los emisores de tokens y los custodios.
