Newmarket Capital, una firma de crédito que gestiona $3 mil millones en activos, comenzó a dar créditos hipotecarios y comerciales que utilizan Bitcoin como garantía.
Battery Finance está estructurando préstamos que integran una prenda inmobiliaria tradicional con una proporción de las tenencias de Bitcoin del prestatario. El modelo mantiene la suscripción en estándares institucionales y conserva los reembolsos denominados en dólares, alineándose así con prácticas convencionales de servicio de deuda.
Uno de los casos muy importantes, es que en los últimos días una filial utilizó aproximadamente 20 BTC junto con un edificio multifamiliar para refinanciar un préstamo de $12.5 millones, validando el esquema en una operación concreta. La estructura busca ofrecer liquidez sin obligar al prestatario a vender su exposición cripto.
El paquete híbrido está diseñado para amortiguar la volatilidad de Bitcoin anclando el crédito a ingresos por alquiler relativamente estables y al valor subyacente de la propiedad. Para protegerse, los prestamistas aplican recortes de valoración sobre el componente cripto y exigen custodia institucional, mientras que destacan la divisibilidad y liquidez on-chain del activo digital como ventajas frente a la garantía inmobiliaria aislada.
Volatilidad y nuevas dinámicas para Newmarket Capital
Los descuentos aplicados a la garantía cripto buscan absorber fluctuaciones abruptas, pero movimientos extremos podrían exigir revalorizaciones rápidas o ajustes tipo “margin call”. Esto introduce nuevas exigencias operativas: metodologías de pricing dinámico, protocolos de liquidación y coordinación con custodios.
La integración de activos digitales en balances vinculados a crédito hipotecario plantea interrogantes sobre tratamiento de capital, provisiones y pruebas de estrés. La aceptación de activos en autocustodia, por ejemplo, sigue siendo incierta bajo los esquemas actuales.
Desde la perspectiva del prestatario, el atractivo es evidente: acceso a liquidez sin desencadenar un evento impositivo inmediato por la venta de criptoactivos. Para los prestamistas, en cambio, la propuesta implica diversificación de garantías y entrada a un nuevo perfil de cliente.
En términos de mercado, el impacto puede ser doble. Por un lado, estos préstamos podrían reducir presión vendedora en episodios bajistas al ofrecer una alternativa a la liquidación de tenencias. Por otro, crean un canal de transmisión entre el riesgo hipotecario y la volatilidad cripto, vinculando dos clases de activos tradicionalmente separadas.

