Strategy lanzó un programa de seguridad estructurado para anticiparse a los riesgos que plantean los avances en la computación cuántica. Específicamente va a estar diseñado para proteger sus tenencias de Bitcoin, las cuales alcanzan a ser de 713.000 BTC.
La iniciativa de Strategy fue presentada como algo más que un ejercicio técnico: se planteó como un imperativo fiscal y de custodia. Michael Saylor, CEO de la compañía, la definió como una “gran responsabilidad como propietario de Bitcoin”, describiendo el enfoque como reflexivo y responsable, y enfatizando la necesidad de actuar en el momento justo, sin anticiparse en exceso ni reaccionar demasiado tarde.
Desde esa lógica, el programa posiciona a la firma no solo como usuaria final, sino como financiador y articulador de investigación, estándares y una eventual migración coordinada. La escala de sus tenencias convierte a la empresa en un actor con capacidad real de influir en la dirección técnica y operativa de la red, especialmente frente a riesgos emergentes como la computación cuántica.
Diseño del programa y futuro inmediato de Strategy
El marco adoptado se estructura en cuatro fases que abarcan desde la evaluación inmediata de amenazas hasta un monitoreo permanente tras la migración. La primera fase ya está en marcha y se centra en la creación de una unidad dedicada a inteligencia sobre amenazas cuánticas, cuyo objetivo es seguir de cerca los avances tecnológicos y mapear los activos criptográficos más vulnerables, en particular ciertas direcciones basadas en ECDSA reutiladas.
La lógica detrás de esta etapa inicial es pragmática. Identificar temprano los tipos de direcciones de mayor riesgo permite priorizar la migración y reducir exposiciones concentradas antes de que el problema sea crítico. En otras palabras, el inventario y la segmentación del riesgo se convierten en herramientas clave de gestión preventiva.
La segunda fase apunta al corto y mediano plazo y se enfoca en la financiación selectiva de investigación y estandarización en criptografía post-cuántica. El plan incluye respaldar el desarrollo y adaptación de algoritmos alineados con estándares reconocidos, participar en entornos de prueba y promover cambios graduales en el protocolo que puedan integrarse sin disrupciones abruptas del consenso.
En ese punto, la compañía reconoce que el proceso no estará exento de fricciones. Las pruebas de nuevas implementaciones pueden introducir ruido operativo, afectar supuestos de rendimiento y exigir ajustes de software por parte de custodios, billeteras y plataformas. Por eso, el énfasis está puesto en rutas de adopción progresivas y compatibles con la gobernanza existente.
La tercera fase contempla la migración y el despliegue gradual, con un horizonte estimado entre 2026 y 2028. La firma planea trasladar sus propias tenencias a direcciones resistentes a lo cuántico como demostración práctica, al mismo tiempo que contribuye con código y financia iniciativas educativas para facilitar la adopción más amplia.
Finalmente, la cuarta fase establece un esquema de monitoreo indefinido. La idea es sostener capacidades de respuesta rápida, actualización técnica y educación comunitaria de manera permanente, asumiendo que el riesgo cuántico no es un evento puntual, sino una variable estructural que evolucionará con el tiempo.

