Zcash (ZEC) sufrió una fuerte venta esta semana después de romper el nivel de soporte de $300, los análisis muestran que un precio de $100 es posible en el mediano plazo. La liquidez del token está colapsando, cayó el interés en derivados y las ballenas renuevan las salidas.
Entre finales de enero y los primeros días de febrero, Zcash (ZEC) registró una caída cercana al 35%, perforando niveles que habían funcionado como soporte durante varios meses. Las ventas intradía profundizaron el movimiento y empujaron al token por debajo de la zona de los $300, una referencia técnica que se mantenía vigente desde octubre de 2025.
Al mismo tiempo, los indicadores de liquidez comenzaron a acompañar el sesgo bajista. El volumen de negociación se contrajo de forma significativa, reflejando un menor interés operativo, mientras que el interés abierto en derivados se desplomó desde los máximos registrados en diciembre. Esa combinación sugirió un retiro de capital especulativo y una menor disposición del mercado a sostener precios mediante posiciones apalancadas.
Otro factor clave fue el comportamiento de los saldos en exchanges. En apenas una semana, la cantidad de tokens depositados aumentó con fuerza, un patrón que suele interpretarse como preparación para vender. En contextos de presión bajista, este tipo de movimientos refuerza la percepción de que la oferta supera ampliamente a la demanda disponible.
¿Es posible que Zcash baje a $100?
Desde el análisis técnico, el panorama tampoco ofreció alivio. En los gráficos diarios y semanales se identificaron estructuras bajistas clásicas, incluyendo un patrón de hombro-cabeza-hombro confirmado y una ruptura de formaciones que históricamente funcionan como señales de reversión. Los indicadores de momentum acompañaron esta lectura, mostrando una aceleración de la presión vendedora y la pérdida de soportes relevantes en métricas de volumen.
Las métricas on-chain reforzaron esa narrativa. Durante el mismo período, las tenencias de grandes actores se redujeron de manera marcada y el número de billeteras de alto balance tendió a disminuir. Para muchos analistas, estos movimientos no reflejaron acumulación estratégica, sino recortes de exposición por parte de inversores de peso.
A partir de extensiones de Fibonacci y proyecciones de canales de precio, los modelos técnicos comenzaron a señalar una zona objetivo sensiblemente más baja. Esa franja, ubicada en torno a los $100–$103, surgió como una proyección coherente con la magnitud del quiebre observado y con la pendiente del canal descendente en desarrollo.
En este contexto, las implicancias para los participantes del mercado fueron concretas. Una liquidez más débil podía amplificar nuevas caídas, el aumento de la oferta en exchanges sugería continuidad del sesgo vendedor y la contracción del mercado de derivados dejaba menos herramientas defensivas ante movimientos abruptos.

