Los costos promedio por transacción en la red Ethereum han caído drásticamente desde máximos de más de $200 hasta alrededor de $0.14, marcando el nivel más bajo desde 2017. Este fenómeno es el resultado de múltiples mejoras en la red y el auge de soluciones de Layer-2, y tiene implicancias tanto para usuarios como para la economía del ecosistema.
Las tarifas de gas de Ethereum —el coste que pagan usuarios y aplicaciones para ejecutar transacciones y contratos inteligentes— han registrado una caída histórica, alcanzando niveles que no se veían desde hace casi una década. El promedio de tarifas se situó en torno a $0.14 por transacción, una reducción significativa respecto a los picos de más de $200 observados durante la fiebre de DeFi y NFT en 2021–2022.
Este descenso es producto de una serie de mejoras técnicas y actualizaciones de la red, incluida la transición al mecanismo de consenso Proof-of-Stake y las actualizaciones como Fusaka y Dencun, que han incrementado la capacidad de la red y optimizado su eficiencia operativa. Además, una parte cada vez mayor del tráfico de transacciones se está desplazando hacia soluciones de Layer-2 como Arbitrum, Optimism o Base, que descargan gran parte del volumen de actividad del mainnet, reduciendo la congestión y, por ende, los precios del gas en la capa base.
Escalabilidad, actividad on-chain y dinámica de ingresos para validadores
Una consecuencia directa de estas mejoras es que la actividad de transacciones en Ethereum ha alcanzado niveles récord incluso cuando las tarifas se desploman, lo que significa que la red está procesando más transacciones a un costo mucho menor que en cualquier otro momento de su historia reciente. Esta combinación de bajos costos y alto uso podría impulsar un crecimiento más amplio de aplicaciones que anteriormente eran menos viables debido a las tarifas elevadas.
Para los usuarios cotidianos, las tarifas significativamente más bajas representan un alivio y fomentan una mayor accesibilidad para operaciones como envíos de tokens, intercambios o interacción con contratos inteligentes, especialmente para aquellos que antes se veían disuadidos por los costos elevados. También puede abrir la puerta a nuevos casos de uso y aplicaciones que dependen de microtransacciones.
No obstante, esta caída de tarifas también plantea preguntas importantes sobre los ingresos de los validadores, quienes tradicionalmente reciben parte de los ingresos de transacción. Aunque el modelo de Proof-of-Stake incorpora recompensas de participación (staking) que continúan sosteniendo la seguridad de la red, la disminución de las tarifas puede alterar la composición de los ingresos totales que reciben.
Analistas explican que la caída de las tarifas también refleja la lógica de oferta y demanda: cuando menos usuarios compiten por espacio en los bloques de Ethereum —debido a menor actividad especulativa o un mayor uso de capas secundarias—, los precios tienden a bajar. Esto puede verse como una fase de enfriamiento del mercado tras periodos intensos de actividad.
En conjunto, la caída de las tarifas a niveles no vistos en nueve años subraya el éxito de las mejoras de escalabilidad de Ethereum, pero también destaca que la red está evolucionando hacia un equilibrio entre accesibilidad y sostenibilidad económica, con implicaciones tanto para desarrolladores como para validadores y usuarios finales.

