La cotización de Monero ha sufrido un retroceso devastador del 65% desde sus máximos de enero, situándose actualmente en una fase de consolidación crítica. Según los informes técnicos recientes, el precio de Monero enfrenta el riesgo de una nueva capitulación, ya que la estructura actual del mercado sugiere que el suelo definitivo aún no se ha formado.
A pesar de un breve intento de recuperación que llevó el activo hacia los 330 dólares, la aparición de una bandera bajista en el gráfico diario mantiene a los inversores en vilo. Este patrón técnico, caracterizado por una caída vertical seguida de un canal estrecho ascendente, suele preceder a una continuación de la tendencia negativa predominante en las criptomonedas de privacidad.
Debilidad en los flujos de intercambio y falta de acumulación real
Durante la última semana, los flujos netos en las plataformas de intercambio han mostrado un cambio preocupante, pasando de salidas de capital a entradas netas de 768.000 dólares. Este movimiento indica que los inversores están utilizando los rebotes para liquidar posiciones, en lugar de acumular el activo para una recuperación sostenida a largo plazo dentro del ecosistema actual.
Asimismo, el interés abierto en los mercados de derivados se ha desplomado un 60%, lo que refleja una retirada masiva del apalancamiento y una clara aversión al riesgo. Por ende, la falta de convicción de los traders limita significativamente cualquier posibilidad de un “short squeeze” que pudiera impulsar el valor del activo de forma repentina hacia niveles superiores.
Por otra parte, los cruces negativos en las medias móviles exponenciales refuerzan la tesis de un deterioro persistente en el impulso de corto plazo. La convergencia de la EMA de 50 días hacia la de 100 días sugiere que la presión de venta sigue superando la demanda, manteniendo el control del mercado firmemente en manos de los vendedores.
¿Podría el nivel de soporte de 150 dólares actuar como el suelo definitivo para Monero?
Si el soporte actual de 314 dólares llega a ceder bajo la presión actual, el camino hacia el objetivo de los 150 dólares quedaría completamente despejado. Este nivel, identificado mediante retrocesos de Fibonacci, representa una zona de demanda psicológica donde los compradores institucionales podrían reaparecer para estabilizar la cotización tras meses de caídas consecutivas.
No obstante, para invalidar este escenario pesimista, el activo necesitaría realizar un cierre diario por encima de la resistencia crítica situada en los 350 dólares. Sin embargo, el sentimiento generalizado sigue siendo de extrema cautela, dado que los datos de flujo spot no muestran señales de una absorción agresiva por parte de los grandes tenedores de la red.
La importancia de este análisis reside en la identificación de una fase de distribución, donde el suministro regresa a los intercambios de forma constante. En definitiva, el futuro inmediato de la moneda de privacidad dependerá de su capacidad para defender los niveles técnicos actuales antes de que la estructura de bandera bajista complete su ejecución proyectada.

