El gigante de la minería de Bitcoin, BitRiver, ha entrado en una fase crítica tras la decisión de un tribunal ruso de colocar a su empresa matriz bajo supervisión oficial. Este lunes, se confirmó que la quiebra de BitRiver en Rusia avanza mientras su fundador y CEO, Igor Runets, permanece bajo arresto domiciliario por presunta evasión fiscal.
La crisis de la compañía, que llegó a controlar más del 50% del mercado de minería doméstico, se precipitó tras el incumplimiento de un contrato de suministro de equipos. La demanda fue interpuesta por Infrastructure of Siberia, reclamando más de 9,2 millones de dólares por pagos anticipados de hardware que nunca fue entregado a las instalaciones mineras.
Además de los litigios por suministros, la empresa enfrenta una serie de demandas de proveedores de energía rusos por facturas eléctricas impagas que superan los 12 millones de dólares. Por consiguiente, la falta de liquidez ha provocado el cierre de múltiples centros de datos, culminando en la salida del 80% de sus directivos y el desmantelamiento de infraestructuras clave durante los últimos meses.
¿Qué futuro le espera a la minería industrial tras el arresto de Igor Runets?
El arresto de Igor Runets el pasado 31 de enero, bajo cargos de ocultación de fondos para el pago de impuestos, añade una capa de incertidumbre sobre la continuidad del proyecto. Aunque BitRiver operaba 15 centros de datos con una capacidad de 533 MW, la quiebra de BitRiver en Rusia sugiere una reestructuración profunda o la transferencia de sus activos a nuevos propietarios.
Asimismo, la situación refleja los desafíos actuales de la blockchain en jurisdicciones con alta presión regulatoria y volatilidad energética. De este modo, el mercado observa si la caída de este líder industrial permitirá la entrada de nuevos competidores o si marcará un retroceso en las ambiciones cripto de la región, afectando la tasa de hash global y la confianza de los inversores institucionales en el sector minero.
En última instancia, el destino de BitRiver dependerá de las negociaciones en curso para el traspaso de sus activos restantes y la resolución de los cargos penales contra Runets. No obstante, el declive de este coloso financiero subraya que incluso las operaciones más rentables pueden sucumbir ante la falta de transparencia y la acumulación de pasivos operativos en un entorno macroeconómico hostil.

