La firma de servicios financieros Galaxy Digital, liderada por Mike Novogratz, reportó una pérdida neta de 482 millones de dólares durante el cuarto trimestre de 2025. Tras el anuncio, las acciones de la compañía experimentaron una caída superior al 6% en las operaciones previas a la comercialización, situándose cerca de los 24,70 dólares por título, reflejando la sensibilidad de los inversores ante los resultados trimestrales negativos, pese a la solidez del balance general de la firma.
Durante la presentación de resultados realizada este 3 de febrero de 2026, la empresa atribuyó el saldo negativo principalmente a la depreciación de los precios de las criptomonedas. Asimismo, Galaxy tuvo que enfrentar costos únicos de aproximadamente 160 millones de dólares, los cuales lastraron el rendimiento del periodo final del año, aunque la compañía logró generar un beneficio bruto ajustado de 426 millones de dólares en el ejercicio anual, manteniendo una posición de liquidez robusta de 2.600 millones de dólares.
Expansión en infraestructura y crecimiento operativo
A pesar de las cifras de pérdidas netas, la división de gestión de activos digitales mostró una resiliencia notable al atraer entradas netas por 2.000 millones de dólares. Gracias a este flujo constante, Galaxy finalizó el año 2025 con un total de 12.000 millones de dólares en activos bajo su plataforma, consolidando su posición como líder en el sector institucional, mientras expandía simultáneamente su capacidad de centros de datos en el estado de Texas.
En el ámbito de la infraestructura tecnológica, la firma duplicó su capacidad de potencia aprobada para centros de datos, superando actualmente los 1,6 gigavatios de carga. Este crecimiento se fundamenta en nuevos acuerdos regulatorios y estratégicos que posicionan a Galaxy como un actor clave no solo en las finanzas descentralizadas, sino también en el suministro de energía para inteligencia artificial, diversificando sus fuentes de ingresos futuros de manera estratégica para mitigar la volatilidad del mercado criptográfico, fortaleciendo su modelo de negocio híbrido.
Por otro lado, la compañía completó su transición para establecerse plenamente en los Estados Unidos, cotizando ahora de forma oficial en el índice Nasdaq tras su reorganización corporativa. Esta migración permite un mayor acceso institucional a criptoactivos para inversores norteamericanos, quienes ahora pueden evaluar el desempeño de la firma bajo estándares de transparencia más rigurosos, facilitando la entrada de capital tradicional hacia sus productos financieros especializados en activos de nueva generación y soluciones de staking.
¿Qué impacto tendrá la pérdida trimestral en la confianza del mercado?
Es fundamental analizar si este tropiezo financiero alterará los planes de expansión de la empresa de cara al cierre de 2026. Por su parte, la directiva mantiene una visión optimista, fundamentada en la escala alcanzada en sus segmentos de trading y asesoría, los cuales registraron volúmenes récord durante el año pasado, demostrando que la demanda institucional por servicios criptográficos profesionales sigue siendo extremadamente alta a pesar de las correcciones puntuales de precio.
No obstante, el mercado de criptomonedas ha mostrado señales de recuperación tras un desplome significativo que afectó la capitalización global de activos como Bitcoin. Por ende, la capacidad de Galaxy para navegar estos ciclos será determinante para recuperar el valor de su acción, siendo la eficiencia en costos operativos y el inicio de operaciones en sus centros de datos de Texas los factores que los analistas seguirán de cerca durante los próximos meses, esperando una estabilización del margen neto.
En definitiva, la situación de Galaxy Digital representa la dualidad actual del sector financiero digital: pérdidas contables por volatilidad frente a un crecimiento estructural sin precedentes. Se anticipa que la integración de la inteligencia artificial en su infraestructura de datos actúe como un catalizador de valor, permitiendo que la empresa recupere la confianza de los accionistas, siempre que logren capitalizar las oportunidades de ingresos recurrentes que ofrecen sus nuevas instalaciones de alta potencia.

