Ethereum reconquistó la barrera de los 2000 dólares este 26 de febrero de 2026, tras una inyección de 14,57 millones de dólares según reportó la firma Lookonchain. Esta reactivación del mercado, motivada por la acumulación de Ethereum institucional, marca un hito técnico relevante tras un inicio de año caracterizado por la incertidumbre y la volatilidad.
El análisis on-chain revela que el ratio MVRV se estabilizó en el -5,5%, señalando un cambio de tendencia desde la infravaloración profunda. Dado que este indicador mide la rentabilidad promedio, su ascenso sugiere que el mercado absorbe la oferta eficientemente. A pesar de retrocesos previos, la estructura actual muestra una resiliencia superior a la de ciclos pasados.
Flujos institucionales en Coinbase anticipan una ruptura técnica mayor
Un factor determinante es el Coinbase Premium Index, que cruzó el umbral de cero tras semanas de debilidad prolongada. Este diferencial positivo confirma que la presión de compra proviene de instituciones estadounidenses con alta capacidad de liquidez. Históricamente, un giro al alza en este índice suele preceder a movimientos de precios sostenidos durante las jornadas subsiguientes.
Transacciones recientes subrayan la confianza del capital mayorista, destacando el retiro de 20.000 ETH desde plataformas centralizadas en apenas dos horas. Al disminuir el inventario disponible en los exchanges, se genera un choque de oferta que facilita la apreciación del valor del activo. Por ende, este comportamiento sugiere que el soporte de 1900 dólares se ha consolidado definitivamente.
En términos de derivados, el interés abierto repuntó con fuerza, reflejando que los traders están apostando por una continuación del impulso alcista actual. Mientras que la red registró un incremento puntual en las tarifas de gas, la actividad orgánica sigue siendo robusta. Este escenario de alta demanda sugiere que el mercado está preparado para una expansión técnica inminente.
¿Logrará la demanda institucional sostener el precio por encima de los 2050 dólares?
La sostenibilidad de este rally dependerá de los flujos hacia los ETFs de Ethereum durante el cierre de la presente semana. Si los vehículos regulados mantienen la captación neta, la correlación con el precio al contado impulsará a ETH hacia los 2200 dólares. Es imperativo vigilar si el volumen acompaña estas subidas, validando así la fuerza del movimiento actual.
El escenario macroeconómico también juega un papel crucial, dado que la estabilidad de los tipos de interés favorece a esta criptomoneda de alta capitalización. Por lo tanto, la convergencia entre datos on-chain positivos y un entorno financiero global receptivo podría catalizar un nuevo ciclo alcista estructural. Los inversores deben prestar atención a las liquidaciones de cortos, pues podrían acelerar el crecimiento del precio inesperadamente.
La ballena identificada como 0xAb59 adquirió 7.008 ETH, demostrando que el capital inteligente está aprovechando las zonas de descuento actuales. Este tipo de movimientos coordinados suelen actuar como un piso psicológico que evita caídas abruptas ante noticias macroeconómicas negativas. La absorción de ventas minoristas por parte de estas entidades fortalece la tesis de una recuperación en forma de V.
Asimismo, la relación entre el precio de Ethereum y el de Bitcoin muestra señales de desvinculación positiva, permitiendo que la altcoin líder recupere terreno en dominancia. A pesar de la volatilidad inherente al sector, los fundamentales técnicos indican que el agotamiento de los vendedores es una realidad palpable. Esta dinámica de mercado favorece a quienes mantienen posiciones a largo plazo frente a la especulación.
Finalmente, la consolidación por encima de la media móvil de cincuenta días sugiere que el sentimiento bajista ha sido neutralizado eficazmente por los compradores. Dada la reactivación de las aplicaciones descentralizadas, el ecosistema proyecta un crecimiento orgánico que trasciende la mera especulación financiera. Por consiguiente, los próximos días serán vitales para confirmar la entrada en una fase de acumulación agresiva.

