El gobernador Fabio Panetta y altos funcionarios del Bank of Italy sostuvieron que los bancos comerciales —no las monedas estables privadas— deben seguir siendo el ancla estructural del dinero digital. La postura enmarca a las monedas estables como herramientas de pago complementarias cuya credibilidad depende en última instancia de pasivos respaldados por bancos y por el soberano.
La visión de Panetta, tal y como la presentó el Bank of Italy, se basa en tres afirmaciones vinculadas: los bancos gozan de confianza consolidada; operan bajo una rigurosa supervisión prudencial; y sus pasivos están respaldados en última instancia por la política monetaria soberana.
Desde esta perspectiva, las monedas estables—pese a ofrecer eficiencia transaccional—dependen de esas mismas reservas bancarias y no pueden sustituirlas como ancla primaria de valor. La conclusión operativa para los participantes del mercado: la composición de las reservas y la mecánica de redención importarán más que el diseño del token a la hora de evaluar el riesgo de contraparte.
Chiara Scotti, vice directora del Bank of Italy, señaló un riesgo particular en las monedas estables de emisión múltiple—tokens emitidos bajo una misma marca en varias jurisdicciones. En una conferencia de pagos advirtió que un modelo de múltiples emisores puede magnificar las fricciones de liquidez y legales si algún emisor se encuentra fuera de un perímetro regulatorio equivalente.
Su remedio: restringir la emisión múltiple a jurisdicciones con reglas comparables para preservar la redención a la vista al valor nominal. Por tanto, los operadores deberían vigilar los marcos legales transfronterizos como determinante del riesgo de corrida.
Implicaciones para el mercado y qué deben vigilar los operadores
La postura del Bank of Italy replantea la competencia en el dinero digital como una contienda por el anclaje institucional más que por la pura tecnología. Entre las iniciativas de la industria que mencionan los reguladores figuran un programa de euro‑stablecoin liderado por bancos y el EUR‑Bank de Bancomat, previsto para lanzamiento a finales de 2026.
Varios bancos europeos también señalaron planes para una euro‑stablecoin en la segunda mitad de 2026. Esos lanzamientos concentrarán la liquidez en instrumentos regulados y centrados en bancos —lo que podría reducir algunos riesgos de contraparte, pero incrementar la concentración y la importancia sistémica de los bancos participantes.
Para las mesas de derivados y los gestores de liquidez, los puntos de vigilancia relevantes son claros: la composición de las reservas del emisor, las garantías de redención, las autorizaciones transjurisdiccionales y cualquier interacción o respaldo del banco central.
Los inversores y los creadores de mercado están ahora centrando la atención en la segunda mitad de 2026, cuando múltiples euro‑stablecoins respaldadas por bancos —incluido el EUR‑Bank de Bancomat previsto para finales de 2026— comenzarán a operar.
Esos lanzamientos ofrecerán la prueba inmediata de la tesis del Bank of Italy, al revelar si los pasivos digitales centrados en bancos reducen la fragilidad o simplemente recentran el riesgo sistémico dentro del sector bancario regulado.
