Cardano (ADA) registró un gran repunte en su precio gracias a la acumulación de 100 millones de ADA por parte de las ballenas. Se estima que los montos rondan los $40 millones, con soportes establecidos en $0.22–$0.26.
Las métricas on-chain y de mercado muestran que Cardano atravesó un episodio de presión vendedora intensa que derivó en condiciones técnicas de sobreventa. Tras la liquidación, el Relative Strength Index cayó al rango de 28–30, un nivel históricamente asociado con agotamiento del impulso bajista y con oportunidades tácticas para compradores de gran tamaño.
En ese contexto, grandes tenedores activaron una acumulación concentrada en niveles clave de soporte. La compra se produjo en un momento de liquidez reducida y sentimiento extremadamente negativo, lo que amplificó su impacto relativo sobre el precio y permitió contener el deterioro técnico inmediato.
La magnitud de la operación fue significativa: alrededor de 100 millones de ADA, con un valor aproximado de 40 millones de dólares. Esa demanda se concentró principalmente en la zona de 0,22 a 0,26 dólares, defendiendo de forma efectiva el piso psicológico cercano a los 0,25 dólares.
La presión compradora redujo la oferta disponible en el corto plazo y generó un rebote técnico, ilustrando cómo la actividad focalizada de ballenas puede estabilizar zonas de iliquidez y provocar recuperaciones transitorias incluso dentro de una tendencia bajista más amplia.
Vientos estructurales que limitan la recuperación
A pesar del rebote, el entorno general sigue siendo adverso. El sentimiento del mercado permanece en niveles extremos de aversión al riesgo, con el Crypto Fear & Greed Index situado en 5. Este registro refleja una disposición mínima a asumir riesgo y suele limitar la participación de compradores minoristas e institucionales.
El posicionamiento de los traders, medido por una relación long-to-short inferior a 0,95, indica un sesgo neto bajista. En este escenario, cualquier intento fallido de consolidación puede derivar rápidamente en nuevas oleadas de venta y en mayor volatilidad.
A estos factores se suma la presión regulatoria, que introduce un riesgo no correlacionado con el precio. Un marco de supervisión más estricto reduce el margen para nuevas entradas de capital y eleva la incertidumbre operativa para exchanges y proyectos, limitando la efectividad de la acumulación puntual de grandes actores.
Desde una perspectiva técnica, el análisis advierte que la pérdida de los soportes actuales podría abrir una banda de iliquidez más profunda, con un objetivo de medio plazo inferior cercano a los 0,115 dólares. En ausencia de un cambio claro en el sentimiento o de flujos de capital más amplios y sostenidos, la acumulación de ballenas parece funcionar como un estabilizador localizado, más que como la base de un repunte estructural y duradero.

