Impulsado por un incremento del 17% durante el presente mes de enero, el precio del oro por encima de los 5.000 dólares ha establecido un hito sin precedentes en los mercados financieros globales. Según los reportes emitidos por la plataforma Gold Price este lunes, la cotización alcanzó los 5.080 dólares, reflejando una clara preferencia de los inversores por activos de refugio tradicional frente a la volatilidad digital.
Este vertiginoso ascenso, que ocurre mientras el Bitcoin experimenta una sensible corrección hacia los 86.000 dólares, responde directamente a la creciente incertidumbre generada por las tensiones comerciales internacionales y la posibilidad latente de un cierre gubernamental en Estados Unidos. La situación se ha visto agravada por las recientes advertencias arancelarias emitidas por la administración de Donald Trump, las cuales han debilitado la confianza en la estabilidad de los bonos del tesoro.
Asimismo, el mercado ha reaccionado con cautela ante la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés sin variaciones, basándose en datos de empleo y crecimiento que, paradójicamente, fomentan el traslado de capitales hacia metales preciosos. Jeff Mei, director de operaciones del exchange BTSE, ha señalado que el temor a la parálisis administrativa en Washington está alimentando el apetito por activos tangibles y seguros.
La solidez de los activos tradicionales frente a la incertidumbre fiscal
Por otro lado, la plata también ha acompañado esta tendencia alcista al superar, por primera vez en la historia, la barrera de los 107 dólares por onza, acumulando un impresionante crecimiento del 48% en lo que va de 2026. Esta dinámica ha permitido que el oro gane la carrera simbólica frente a Ether en la plataforma de apuestas Polymarket, donde los usuarios especulaban sobre cuál activo alcanzaría primero los cinco mil dólares.
En contraste, la principal criptomoneda del mercado ha borrado las ganancias anuales tras caer a mínimos de cinco semanas, cotizando un 30% por debajo de su pico registrado en octubre. Mientras que el oro ha logrado revalorizarse un 83% en términos interanuales, Bitcoin muestra una caída del 17% en el mismo periodo de tiempo analizado, evidenciando una desconexión total entre ambos sectores.
¿Qué consecuencias tendrá este distanciamiento entre el oro y los activos digitales?
Considerando que los inversores internacionales muestran una inclinación menor hacia los bonos del Tesoro debido a las tensiones con socios comerciales como Canadá, el flujo de liquidez parece concentrarse en el sector metalúrgico. De este modo, la correlación histórica que algunos analistas intentaron trazar entre el “oro digital” y el físico parece haberse roto bajo la presión de los conflictos geopolíticos actuales.
Finalmente, las perspectivas para los próximos meses dependen estrechamente de la resolución de los conflictos arancelarios y de la capacidad del Congreso estadounidense para evitar el cese de funciones gubernamentales. Se espera que, mientras persista el ruido político en las fronteras y en Washington, el refugio en el metal dorado continúe siendo la estrategia predominante, dejando a los activos digitales en una posición de vulnerabilidad técnica.
