El iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock registró un volumen de operaciones diario de aproximadamente $10,7 mil millones, a la vez que Bitcoin se desploma en el mercado. El aumento de la actividad se produjo cuando el precio de IBIT cayó cerca del 13%.
Los datos de mercado mostraron que IBIT registró un volumen excepcional el 5 de febrero, con aproximadamente 284 millones de acciones negociadas en una sola sesión. Esa cifra no solo superó con amplitud el récord previo de 169,21 millones establecido en noviembre de 2025, sino que implicó un salto cercano al 169%, posicionando al ETF entre los instrumentos más operados del día en todo el mercado.
En términos nocionales, el valor transado se estimó en un rango de entre 10.000 y 10.700 millones de dólares. Ese nivel de actividad ubicó a IBIT entre los cuatro ETF con mayor volumen de la jornada y reflejó una intensidad operativa poco habitual incluso para productos de gran escala, con miles de millones ejecutados en el propio vehículo.
Flujos divergentes y lectura del mercado del IBIT de BlackRock
Las cifras de flujos netos asociadas a ese período, sin embargo, mostraron una marcada disparidad. Para el 5 de febrero, algunos recuentos señalaron salidas significativas, con estimaciones que oscilaron entre 175 millones y más de 370 millones de dólares. Al día siguiente, en cambio, se observaron entradas netas cercanas a los 60 millones, incluso mientras el conjunto de ETF spot de Bitcoin continuaba registrando salidas agregadas.
Esa divergencia fue interpretada como el reflejo de una actividad intensa en ambas direcciones. Las diferencias en los métodos de cálculo y en los tiempos de liquidación intradía explican parte del desalineamiento, pero el mensaje central es que el volumen respondió más a rotación y cobertura que a una señal unidireccional clara.
El contexto de mercado fue clave para amplificar el movimiento. El pico de volumen coincidió con una caída intradía de Bitcoin de aproximadamente entre 12% y 15%, lo que llevó a IBIT a una de sus peores jornadas desde su lanzamiento en enero de 2024 y extendió la pérdida acumulada del año hasta el entorno del 27%.
Para operadores y gestores, el episodio deja dos conclusiones operativas claras. Primero, el volumen récord por sí solo es una métrica incompleta si no se acompaña de datos de flujo con granularidad temporal. Segundo, en entornos de movimientos bruscos de precio, el volumen extremo puede ser tanto una señal de estrés como una prueba de profundidad estructural del mercado.

