Una nueva investigación del Congreso estadounidense ha puesto bajo la lupa a World Liberty Financial (WLFI), la firma de criptomonedas vinculada a la familia de Donald Trump. La pesquisa, liderada por el representante Ro Khanna, busca esclarecer la naturaleza de un stake en World Liberty Financial adquirido por una entidad de Abu Dabi por un valor de 500 millones de dólares.
Según los informes presentados, esta transacción otorgó a Aryam Investment 1, un vehículo vinculado al jeque Tahnoon bin Zayed, una participación del 49 % en la compañía. El acuerdo, firmado apenas días antes de la toma de posesión presidencial en 2025, ha despertado preocupaciones sobre posibles conflictos de interés y riesgos de seguridad nacional que involucran políticas tecnológicas críticas.
La stablecoin USD1 y su papel en inversiones multimillonarias
El núcleo de la indagación legislativa se centra en el uso de USD1, la moneda estable lanzada por el proyecto, para liquidar una inversión de 2.000 millones de dólares en Binance. Los investigadores exigen documentos que detallen cómo se seleccionó este activo y si el stake en World Liberty Financial influyó en la decisión de utilizar una moneda controlada por la familia del mandatario.
Por otra parte, la Cámara ha solicitado registros detallados sobre los flujos de capital, tras reportes de que 187 millones de dólares habrían terminado en entidades controladas por los Trump. Esta situación plantea dudas sobre si la blockchain fue utilizada como una herramienta para canalizar fondos soberanos extranjeros, evadiendo los controles financieros tradicionales mediante el uso de activos digitales de reciente creación.
Asimismo, se investiga si el personal de la empresa participó en conversaciones relacionadas con el posterior indulto presidencial a Changpeng Zhao, fundador de Binance. De este modo, el Congreso intenta determinar si existió una conexión entre la adopción de USD1 y decisiones de política exterior o judicial de alto nivel, por lo cual se ha ordenado la preservación de todas las comunicaciones internas de la firma.
¿Representa esta inversión extranjera un peligro para la soberanía tecnológica?
La preocupación de los legisladores trasciende lo financiero, enfocándose en la coincidencia entre el acuerdo de WLFI y la aprobación de exportaciones de chips de inteligencia artificial hacia los Emiratos Árabes. Dado que los inversores del proyecto lideran firmas tecnológicas clave en Abu Dabi, el stake en World Liberty Financial podría haber servido como un mecanismo de presión, vulnerando las restricciones de seguridad nacional impuestas previamente por las autoridades de defensa.
Por otra parte, el comité exige conocer la composición de la junta directiva y las políticas de cumplimiento que WLFI aplicó durante estas negociaciones internacionales. Al involucrar a una nación con lazos tecnológicos estrechos con China, los legisladores temen que la plataforma sirva como un puente para la transferencia tecnológica, facilitando el acceso de potencias extranjeras a desarrollos estratégicos estadounidenses mediante opacas estructuras de propiedad criptográfica.
En última instancia, World Liberty Financial tiene hasta el 1 de marzo para entregar la documentación requerida por el panel de la Cámara de Representantes. El desenlace de esta investigación definirá la transparencia operativa de la empresa y podría marcar un precedente sobre el escrutinio ético que enfrentarán los proyectos privados de figuras públicas en el dinámico sector de las finanzas descentralizadas.

