COCA, un competidor bancario nativo de stablecoin, alcanzó una valoración totalmente diluida por encima de $1.000 mil millones tras un aumento de precio en su token nativo, $COCA. La compañía y medios señalaron el hito el 19–20 de ene. de 2026, citando un crecimiento acelerado de usuarios y una tasa temprana de ingresos recurrentes que los inversionistas usaron para justificar la valoración.
Según comunicados de prensa de la compañía del 19 de enero, COCA reportó una tasa de ingresos recurrentes anuales (ARR) por encima de $3 millones después de aproximadamente nueve meses de operación.
Los Usuarios Activos Mensuales (MAU) de la plataforma aumentaron aproximadamente un 694% desde mediados de 2025, y la emisión de tarjetas se expandió más de un 250% trimestre a trimestre, atendiendo a una comunidad que supera los 1.000.000 usuarios. Estas métricas sostienen el argumento de la compañía de que los flujos de pagos del mundo real, y no solo el comercio de tokens, están generando valor.
Tokenómica, distribución y recepción del mercado
COCA introdujo su tokenómica «Only Up!» en agosto de 2025, que la compañía enmarca como un mecanismo para fomentar la tenencia a largo plazo. El calendario de la tokenómica impide nuevas emisiones de tokens hasta el 1 de dic. de 2026, una fecha que pondrá a prueba si la valoración puede desacoplarse del impulso de precio a corto plazo.
Si bien los materiales de prensa presentaron el movimiento de FDV como evidencia de maduración, partes de la comunidad en línea —incluidos comentarios recopilados en foros fintech— expresaron escepticismo sobre si la valoración refleja fundamentos en lugar de sentimiento de mercado.
El contexto del mercado en la prensa enmarcó el hito de COCA frente a un sector de stablecoins más amplio que la compañía citó como atrayendo un interés institucional significativo y grandes capitalizaciones de mercado agregadas a principios de 2026. Ese telón de fondo ayudó a posicionar a COCA como un participante orientado a la utilidad en lugar de otro token puramente especulativo.
Para participantes y gestores de riesgos, las preguntas clave son si los flujos de pagos y tarjetas de COCA pueden sostener el crecimiento del ARR y si el suministro congelado de tokens hasta el 1 de dic. de 2026 reducirá la volatilidad o simplemente pospondrá la presión de redistribución.
Si los ingresos operativos continúan escalando junto con la participación de los usuarios, la valoración de COCA parecerá más defendible; de lo contrario, el precio seguirá siendo sensible al sentimiento del mercado.
