Danske Bank comenzó a ofrecer, a sus clientes minoristas, ETPs de Bitcoin y Ether. Esta decisión llega 8 años después de su prohibición sobre brindar servicios cripto ante la alta demanda por parte de los usuarios.
Danske Bank comenzó su camino hacia el universo cripto con el lanzamiento inicial de tres ETPs: dos que replican el desempeño de Bitcoin y uno vinculado a Ethereum. Los productos, emitidos por BlackRock y WisdomTree, estarán disponibles para compra y venta a través de las plataformas de eBanking y Mobile Banking del banco. La oferta está dirigida exclusivamente a inversores autodirigidos que operan sin asesoramiento financiero por parte de la entidad.
El acceso no es automático, ya que antes de operar, los clientes deben superar una prueba de idoneidad diseñada para verificar que cuentan con la experiencia y los conocimientos necesarios para comprender tanto el funcionamiento como los riesgos específicos de los ETPs de criptomonedas. Además, el banco advirtió que podrían mantenerse ciertas limitaciones operativas mientras continúan las revisiones internas relacionadas con la protección del inversor.
Un enfoque prudente por parte de Danske Bank en un entorno controlado
La decisión se enmarca en un contexto regulatorio más definido, con el que Danske Bank vinculó el lanzamiento al avance del Reglamento europeo sobre Mercados de Criptoactivos (MiCA), que ha contribuido a establecer estándares más claros para el sector. Asimismo, destacó que los ETPs seleccionados están sujetos a las normas de MiFID II, lo que refuerza los requisitos de transparencia, divulgación de costes y protección del inversor.
Sin embargo, el tono del comunicado fue deliberadamente cauteloso. El banco clasificó las inversiones en criptomonedas como de “riesgo muy elevado” y subrayó que pueden generar pérdidas significativas. También dejó claro que ofrecer acceso a estos instrumentos no equivale a respaldar la clase de activo como inversión estratégica de largo plazo.
Desde el punto de vista operativo, la estructura de ETP aporta una ventaja relevante para muchos usuarios: elimina la necesidad de gestionar wallets, claves privadas o custodia directa de criptoactivos. En su lugar, los inversores acceden a la exposición a través de un vehículo regulado y con mecánicas de negociación similares a las de otros instrumentos cotizados, integrados en la infraestructura bancaria tradicional.
A futuro, esta iniciativa podría ampliar el acceso minorista a activos digitales dentro del canal financiero convencional, con potencial impacto en la liquidez de los ETPs vinculados a criptomonedas. No obstante, los reiterados avisos sobre riesgo dejan claro que, al menos por ahora, el banco prioriza la prudencia sobre la promoción activa, posicionándose como facilitador regulado más que como impulsor del activo en sí.

