Bitmine Immersion Technologies, presidida por Tom Lee, añadió 40.613 ether por un valor de alrededor de $82 millones, a un promedio de $2.020 por ETH. La adquisición se produjo cuando ether cayó desde más de $2.300 hasta un mínimo cercano a $1.700 antes de estabilizarse poco por encima de $2.000, permitiendo que se concentre aún más la posición de Bitmine en el mercado.
En términos operativos, la última compra añadió 40.613 ETH al balance de Bitmine, con un precio promedio cercano a los 2.020 dólares por token y un desembolso aproximado de 82 millones de dólares. A pesar de que no se trate de sus mayores inversiones, el timing y la estrategia que utilizaron refuerza la señal de acumulación activa en un entorno de precios deprimidos.
Tras ese tramo, Bitmine elevó su posición total a alrededor de 4,29 millones de ETH, lo que equivale a cerca del 3,5% de la oferta circulante de Ethereum. Este nivel de concentración convierte a la compañía en un actor con peso sistémico dentro del mercado, al menos desde la óptica de flujos potenciales y expectativas.
Sin embargo, el costo base agregado de la posición se sitúa sensiblemente por encima de los precios actuales. Las estimaciones de mercado ubican el precio promedio de adquisición en torno a los $3.825 por ETH, lo que explica la magnitud de las pérdidas no realizadas, calculadas en un rango de $6.000 a $8.000 millones. Esa brecha entre costo y mercado es el principal factor de presión sobre la valoración bursátil.
La lectura estratégica de Bitmine sobre su compra de ETH
Desde su pico de julio, la acción de Bitmine (BMNR) habría caído cerca de un 88%, y tras conocerse la última acumulación mostró nuevos retrocesos en operaciones previas a la apertura. El mercado, en otras palabras, descuenta el riesgo de una exposición concentrada y prolongada a un activo altamente volátil.
Desde la conducción estratégica, la defensa fue clara. Tom Lee caracterizó la acumulación como deliberada y de largo plazo, minimizando las pérdidas en papel como un efecto esperable del enfoque. En ese marco, describió la caída como una oportunidad y reiteró la intención de seguir comprando hasta alcanzar un objetivo cercano al 5% de la oferta total de ETH.
Para traders y gestores de riesgo, el episodio deja al menos tres aspectos clave a tener en cuenta. En primer lugar, una posición tan concentrada con un costo base elevado aumenta la sensibilidad ante escenarios de ventas forzadas o dilución accionaria si el mercado sigue debilitándose. En segundo término, la mayor correlación entre BMNR y ETH puede dificultar coberturas limpias, ya que proteger la acción no siempre neutraliza de forma eficiente la exposición al cripto subyacente. Por último, la continuidad de la estrategia puede generar flujos episódicos en mercados spot y de derivados, afectando la liquidez en momentos puntuales.
Los escenarios hacia adelante siguen siendo condicionales al precio del ether. Una recuperación sostenida beneficiaría de manera desproporcionada a Bitmine, dado el volumen acumulado a precios más bajos. En cambio, una extensión de la tendencia bajista podría restringir las opciones corporativas y elevar las exigencias de cobertura para contrapartes.

