BitGo Holdings fijó el precio de su oferta pública inicial en $18 por acción y comenzó a cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York el 22 de enero, asegurando un valor de mercado por encima de $2 mil millones. La cotización combinó una OPI tradicional con una distribución en cadena.
BitGo fijó un rango minorista inicial de $15–$17 por acción pero tasó la oferta en $18, recaudando alrededor de $212.8 millones, según los detalles del registro incluidos en la cobertura del mercado. Los objetivos de valoración previos a la OPI cercanos a $1.96 mil millones fueron eclipsados por capitalizaciones de mercado post-OPI reportadas entre $2.1 mil millones y $2.6 mil millones, y algunos medios citaron una cifra de $2.59 mil millones.
La acción (símbolo BTGO) abrió en $22.43, aproximadamente un salto del 24.6%–25% desde el precio de oferta, y alcanzó máximos intradía cerca de $24.50 — un movimiento de hasta un 35% por la demanda temprana, según mostraron los datos del mercado. Posteriormente las acciones recortaron ganancias y cerraron en el rango de $18.49–$18.68.
Las indicaciones del mercado secundario en plataformas como Hiive mostraron precios más bajos anteriormente, cerca de $15.42, subrayando la divergencia entre el interés secundario previo a la OPI y el debut en la NYSE.
El debut importa porque puso a prueba la demanda institucional por una empresa de custodia e infraestructura en medio de la reciente volatilidad del mercado cripto. La negociación temprana, las proyecciones de la empresa y su método de cotización tokenizado moldearon cómo los participantes del mercado interpretaron la vía más amplia para la emisión de acciones cripto.
Perspectivas financieras, movimientos estratégicos y recepción del mercado
BitGo presentó previsiones de crecimiento agresivas en sus documentos de oferta. La compañía proyectó ingresos para el año fiscal 2025 entre $16.02 mil millones y $16.10 mil millones y pronosticó un cambio a beneficio neto de aproximadamente $3.16 millones–$3.52 millones, frente a una pérdida reportada de $7 millones en 2024. Esas proyecciones fueron centrales para el caso alcista en el que los inversores confiaron en el debut.
Más allá de la guía de ingresos, BitGo enfatizó una distribución nativa cripto para algunas acciones mediante una asociación con Ondo Finance.
Analistas y comentaristas del mercado señalaron el calendario y la volatilidad como riesgos abiertos. Si bien el debut ilustró el interés institucional en proveedores de custodia e infraestructura, los comentaristas observaron que mantener la valoración dependerá de la ejecución frente a los grandes objetivos de ingresos y de cómo evolucionen las condiciones más amplias del mercado cripto.
Para inversores y participantes del mercado, la cotización de BitGo cumplió dos funciones: validó la demanda por apuestas en infraestructura y actuó como una prueba de concepto exploratoria para la distribución de acciones en cadena.
Mirando hacia adelante, los inversores observarán si BitGo cumple los objetivos de ingresos y rentabilidad establecidos para el año fiscal 2025 y cómo funciona la distribución en cadena como canal para inversores globales. Esos resultados y los posteriores comunicados de ganancias serán la prueba más clara de si el optimismo inicial del mercado puede mantenerse en medio de la volatilidad del sector.
