Bitcoin cayó por debajo de $86.000 mientras usuarios y tesorerías dirigen su capital a activos con menos fluctuaciones de precio. La caída en su precio reflejó un mercado volatil, en donde persiste la cautela monetaria, un dólar más fuerte y una renovada demanda por seguros tradicionales.
Una de las mayores sorpresas en la caída del precio de Bitcoin es que perforó una zona de consolidación, una acción inesperada para la mayoría de los operadores. También coincidió con un adelgazamiento de la liquidez y salidas notables de vehículos institucionales de Bitcoin, una dinámica que amplificó la presión a la baja para operadores y gestores.
Debido a todas estas acciones, el precio de Bitcoin se debió ajustar rápidamente, cayendo hasta $86.000 el 29 de enero y con grandes tenedores de BTC que ven sus posiciones deterioradas y con un mercado menos profundo.
Uno de los mayores impulsores de la caída de BTC fueron las retiradas institucionales, en donde una gran cantidad de vehículos de inversión centrados en Bitcoin se destacaron como un impulsor de flujo material, reduciendo la liquidez disponible en el lado de la compra y aumentando la sensibilidad del mercado a las órdenes de venta.
El efecto combinado fue un movimiento más pronunciado que las correcciones típicas lideradas por minoristas, exigiendo cobertura activa y una gestión muy ajustada del financiamiento. La reducción de la liquidez aumenta el riesgo de ejecución y amplifica el impacto de las operaciones grandes, por lo que los gestores deberían reevaluar la colocación de límites y la exposición al financiamiento.
Baja el precio de Bitcoin y prevalece la incertidumbre a corto plazo
Uno de los puntos clave a tener en cuenta es la decisión de la Reserva Federal de mantener sin cambios su postura sobre las tasas de interés, lo que impactó de lleno en el reajuste de precios del mercado. Esta señal reforzó la expectativa de que las tasas de interés permanezcan más altas, por todavía más tiempo, debilitando a los activos especulativos que dependen del carry.
Otro punto fuerte es que el dólar estadounidense se fortaleció luego de los anuncios de Trump, lo que generó una fuga masiva hacia el oro, provocando una dinámica que drenó capital del mercado cripto hacia otros sectores económicos.
La falta de definiciones claras en jurisdicciones clave mantuvo a la adopción institucional en una fase cautelosa, limitando nuevas entradas de capital justo cuando algunos tenedores institucionales ya estaban reduciendo exposición. En conjunto, la política monetaria, la dinámica del mercado cambiario y las señales regulatorias ambiguas estrecharon el margen para una recuperación de la demanda de BTC en el corto plazo.
En este escenario, las señales macroeconómicas y regulatorias siguen siendo determinantes en las decisiones de asignación institucional. El mayor costo de cobertura y el uso de estrategias de protección, como opciones put, deben evaluarse frente a un entorno de financiamiento implícito más elevado y condiciones financieras menos favorables que en ciclos anteriores.
