El uso de las monedas digitales ha adquirido un papel cada vez mayor en las finanzas internacionales tras la aparición de las criptomonedas, las stablecoins y los pagos basados en blockchain, haciendo que las transacciones sean más rápidas y cada vez más institucionales.
Como respuesta al desarrollo de la industria, los gobiernos y los reguladores han intensificado sus iniciativas para desarrollar marcos legales que regulen los activos digitales. La regulación de las criptomonedas ha evolucionado rápidamente mediante marcos de licencias, normas para las stablecoins y requisitos de cumplimiento.
Sin embargo, el enforcement ha quedado rezagado. Los desafíos para implementar los nuevos marcos están relacionados con las transacciones internacionales, la naturaleza descentralizada de algunas aplicaciones blockchain, la insuficiencia de recursos regulatorios y la rápida aparición de nuevos casos de uso de blockchain.
La regulación cripto se expande en los principales mercados
El uso de regulaciones especializadas, en lugar de depender simplemente de leyes preexistentes para regular las criptomonedas, ha aumentado entre los gobiernos. La Unión Europea cuenta con la regulación MiCA, y existen esfuerzos para regular las stablecoins en Estados Unidos. Asimismo, las regulaciones de licencias han aumentado en lugares como Singapur, Hong Kong y los Emiratos Árabes Unidos.
La colaboración internacional también forma cada vez más parte de la elaboración de políticas de regulación cripto. Las organizaciones de estandarización continúan trabajando con los gobiernos para mejorar la coherencia entre los mercados, al tiempo que abordan cuestiones relacionadas con el lavado de dinero, la regulación de las stablecoins y la estabilidad financiera.
Aunque las regulaciones se están desarrollando cada vez de distintas maneras, existe un reconocimiento creciente de la necesidad de contar con regulaciones especializadas.
Dificultades en la implementación de las regulaciones cripto
Aunque el ritmo de creación de regulaciones se ha acelerado considerablemente, su proceso de implementación enfrenta numerosas dificultades técnicas y prácticas.
La primera dificultad radica en la naturaleza internacional de las redes blockchain. Las transacciones dentro del ámbito cripto pueden atravesar múltiples jurisdicciones en cuestión de minutos, mientras que el exchange, el protocolo, el proveedor de la wallet e incluso el usuario pueden pertenecer a distintas jurisdicciones.
La tecnología descentralizada complica aún más la situación. Los exchanges centralizados tienden a contar con operadores identificables que pueden obtener licencias y cumplir con las regulaciones. Sin embargo, algunas aplicaciones DeFi, DAOs y smart contracts no tienen un único controlador identificable, lo que puede generar importantes desafíos en materia de responsabilidad y enforcement.
La especialización continúa aumentando dentro de las agencias reguladoras. El proceso de enforcement requiere investigadores especializados en blockchain, expertos en análisis forense digital y profesionales de ciberseguridad, además de la infraestructura necesaria para monitorear las blockchains. Este es un proceso costoso y prolongado.
La mayoría de los marcos regulatorios también son relativamente recientes. Los tribunales todavía no han establecido precedentes judiciales respecto de muchas de las regulaciones existentes sobre activos digitales, mientras que los reguladores continúan publicando directrices destinadas a definir estándares de cumplimiento antes de una aplicación más amplia.
La rápida evolución de la tecnología constituye otro desafío. Continúan surgiendo nuevos casos de uso relacionados con agentes de inteligencia artificial, tokenización, activos del mundo real, protocolos Layer-2, tecnología de conocimiento cero, redes de infraestructura física descentralizada (DePIN) e identidad descentralizada mientras las regulaciones todavía están siendo implementadas.
Los problemas de enforcement pueden incluir los siguientes:
- Enforcement entre distintas jurisdicciones y arquitectura descentralizada.
- Falta de conocimientos técnicos y capacidades de investigación.
- Rápido ritmo del desarrollo tecnológico por delante de la legislación.
Los estándares internacionales todavía están en desarrollo
Varias organizaciones internacionales continúan trabajando para fomentar la coordinación entre los reguladores. El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), el Grupo de Acción Financiera Internacional (FATF) y la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) han elaborado recomendaciones sobre estándares contra el lavado de dinero, regulación de stablecoins, monitoreo del riesgo sistémico y supervisión transfronteriza.
A pesar de la existencia de estos estándares, su implementación varía de un país a otro porque cada jurisdicción cuenta con su propio régimen legal y sus propias prioridades en materia de supervisión y enforcement.
Ejemplos que ponen de relieve el problema del enforcement
Los siguientes ejemplos muestran la brecha entre la elaboración de normas y su implementación.
El marco MiCA de la Unión Europea se encuentra entre los regímenes regulatorios más amplios que pueden aplicarse a los activos digitales. Sin embargo, su implementación recae en los reguladores nacionales de los Estados miembros de la UE.
Del mismo modo, muchos países han incorporado la Travel Rule del FATF a sus legislaciones nacionales. Este proceso, no obstante, continúa evolucionando debido a la complejidad de integrar tecnológicamente la norma dentro de los proveedores de servicios de activos virtuales, así como de coordinar su aplicación entre múltiples jurisdicciones.
El enforcement de esta norma en relación con los protocolos DeFi también continúa evolucionando, mientras los reguladores siguen examinando cuestiones relacionadas con la responsabilidad de los desarrolladores y la gobernanza descentralizada.

