En este 2026, la industria de los derivados no solo ha madurado, sino que se ha convertido en el verdadero campo de batalla por la liquidez global. Ya no estamos en los días de experimentos rústicos; hoy, mover miles de millones de dólares en contratos perpetuos requiere una precisión quirúrgica en 2026. La gran duda que divide a los arquitectos financieros es si el modelo de Automated Market Maker (AMM) —el motor que impulsó el nacimiento de DeFi— puede realmente competir con el regreso triunfal del Order book (libro de órdenes) en entornos descentralizados.
La eficiencia no es negociable cuando los márgenes son estrechos. Mientras que los AMM permitieron que cualquiera fuera un proveedor de liquidez, el costo ha sido una eficiencia contra ineficiencia estructural que los traders profesionales ya no están dispuestos a tolerar. Por otro lado, los libros de órdenes, antes limitados por la lentitud de las redes, han resurgido gracias a las nuevas capas de ejecución ultra rápidas.
La batalla no es solo técnica; es una lucha por definir quién ofrece el mejor precio al menor costo posible. El modelo de AMM fue una genialidad de diseño para una era de redes lentas. Al eliminar la necesidad de un emparejamiento activo de órdenes, permitió que el comercio ocurriera 24/7 sin intermediarios. Sin embargo, en 2026, los límites de este modelo son evidentes. El principal problema es el fenómeno conocido como loss versus rebalancing (LVR), donde los proveedores de liquidez pasivos terminan siendo la “comida” de los arbitrajistas sofisticados.
Los números nos cuentan una historia de advertencia. Según el informe sobre estabilidad financiera FSB de finales de 2025, la fuga de valor en pools de liquidez pasiva ha crecido un 30% anual. Esto significa que, aunque el sistema es robusto, no es necesariamente rentable para quienes aportan el capital. Fuga de valor constante ante estrategias de alta frecuencia que explotan cada pequeña diferencia de precio entre mercados.
Para que un AMM de derivados sea sostenible hoy, ha tenido que evolucionar hacia modelos de “liquidez concentrada” o motores híbridos que intentan imitar la eficiencia de un libro de órdenes. Pero, al final del día, el AMM sigue siendo un sistema de “reactividad”, mientras que el mercado profesional exige “proactividad”. La latencia es el enemigo silencioso que hace que el modelo de pool sea, en muchas ocasiones, una opción de segunda categoría. La latencia es el enemigo de los traders de alta frecuencia.
Lo que antes era imposible en una blockchain hoy es el estándar. Gracias a las arquitecturas de app-chains y soluciones de escalado que procesan miles de transacciones por segundo, el Central Limit Order Book (CLOB) ha vuelto para reclamar su trono. Este modelo es el que utiliza Wall Street y, por una buena razón: permite que los creadores de mercado coloquen órdenes límite con precisión milimétrica, reduciendo el spread casi a cero. Regreso triunfal del CLOB a las plataformas DeFi.
Bajo este prisma, la eficiencia del capital es órdenes de magnitud superior. Un creador de mercado en un libro de órdenes puede mover su liquidez instantáneamente para seguir el precio del activo, algo que en un AMM tradicional requiere retirar y volver a depositar fondos. El Banco de Pagos Internacionales señala en su reporte de 2025 que la migración hacia libros de órdenes descentralizados ha reducido los costos de ejecución para instituciones en un 45%. Reducción de costos institucionales masiva.
El libro de órdenes no solo es más barato para operar; es más transparente para el trader profesional. Puedes ver la profundidad del mercado, entender dónde están los muros de compra y ajustar tu estrategia en consecuencia. En un AMM, estás operando contra una fórmula matemática que suele ser ineficiente frente a movimientos bruscos de volatilidad. El control absoluto atrae al capital inteligente que busca gestionar el riesgo con herramientas profesionales. El control absoluto atrae capital de Wall Street.
No todo es blanco o negro. Existe un argumento sólido a favor de la diversidad de modelos. Los AMM siguen siendo imbatibles para activos con poca liquidez o para mercados que apenas están naciendo, donde no hay creadores de mercado profesionales interesados. Funcionan como una red de seguridad, asegurando que siempre haya una contraparte, por muy ineficiente que sea el precio. La liquidez universal persiste gracias a la simplicidad del código.
Sin embargo, para los grandes pares de derivados como BTC, ETH o los principales activos tokenizados (RWA), la balanza se inclina pesadamente hacia los libros de órdenes. El Fondo Monetario Internacional en su reciente análisis de mercados digitales para 2026, sugiere que la especialización de las plataformas es la clave de la resiliencia sistémica. Las plataformas que intentan hacerlo todo suelen fracasar en ambos frentes. Resiliencia de mercados digitales mediante especialización.
Dicho de otro modo, el AMM se está convirtiendo en la infraestructura de “propósito general” para el comercio minorista, mientras que el libro de órdenes es la autopista de alta velocidad para el volumen institucional. Esta bifurcación no es un fallo, sino una señal de madurez. El mercado ha entendido que no existe una solución única para todos los problemas de liquidez. La especialización dicta ganadores en el ecosistema.
Una de las grandes preocupaciones que persiste en 2026 es cómo se gestionan los riesgos en estos modelos tan distintos. En un AMM, el riesgo está socializado: si el pool tiene una deuda incobrable debido a una liquidación fallida, todos los proveedores de liquidez sufren. En un libro de órdenes, el riesgo suele estar más segmentado, pero depende críticamente del motor de emparejamiento y del fondo de seguro de la plataforma. Riesgo socializado frente a segmentado es el debate.
El desafío para los libros de órdenes descentralizados es mantener esa descentralización. Muchos de estos sistemas operan con motores de emparejamiento off-chain para ganar velocidad, lo que introduce un punto de confianza que muchos puristas cuestionan. Si el motor de órdenes se detiene o manipula las secuencias, la ventaja de la blockchain se pierde. La descentralización real cuesta velocidad y eficiencia técnica.
Por el contrario, los AMM son “puramente” on-chain por naturaleza, lo que los hace más resistentes a la censura pero más vulnerables al ataque de los arbitrajistas. Esta tensión entre seguridad, velocidad y costo es lo que seguirá definiendo las actualizaciones de los protocolos durante el resto del año. Gestión de riesgos manda en la arquitectura de red. Lo que estamos viendo en la práctica es una fusión de ambos mundos.
Los protocolos más avanzados de este año están implementando lo que llaman “Order books con respaldo de AMM”. Es decir, una interfaz de libro de órdenes donde, si no hay una orden privada que coincida, una bóveda automatizada actúa como contraparte de última instancia. Si los flujos de capital institucional siguen prefiriendo plataformas con libros de órdenes durante los próximos meses, veremos una consolidación masiva de la liquidez. Hibridación como estándar futuro en derivados.

