Grandes poseedores de Ethereum compraron aproximadamente $2 mil millones de ETH, reduciendo la oferta disponible y creando condiciones que podrían respaldar un repunte pronunciado.
Desde hace varios días, grandes direcciones acumularon aproximadamente 1.3 millones de ETH, incluyendo una entrada extraordinaria de 818.000 ETH en un solo día, la mayor compra diaria desde 2018. En términos nominales, el movimiento equivale a cerca de $2.000 millones en apenas cinco jornadas.
Al mismo tiempo, más de 220.000 ETH salieron de exchanges centralizados, marcando la mayor salida neta desde octubre del año pasado Ese drenaje redujo de forma directa la cantidad de monedas disponibles para venta inmediata, un indicador que suele asociarse con presión de oferta decreciente.
En paralelo, el staking alcanzó nuevos máximos. Aproximadamente 30% del suministro total, lo que sería unos 35 millones de ETH, permanecen bloqueado en contratos de validación.
¿Por qué se puede esperar un repunte del 10%?
Sin embargo, el panorama no es lineal. ETH continúa operando por debajo de una zona técnica clave entre $2.010 y $2.140, identificada por analistas como la franja decisiva para confirmar un rebote sostenido. Mientras ese rango actúe como resistencia, las órdenes de venta concentradas entre $1.980 y $2.020, junto con la elevada proporción de holders en pérdidas, podrían limitar los avances.
El mercado de derivados añade otra capa de complejidad. Actualmente existen alrededor de $3.06 mil millones en posiciones cortas frente a $755 millones en largos, una asimetría que, por un lado, abre la puerta a un posible short squeeze si el precio supera resistencias, pero, por otro, refleja una convicción bajista persistente.
Además, el apalancamiento elevado incrementa la fragilidad del equilibrio. Informes recientes señalaron una posición larga concentrada de $115 millones con 15x de apalancamiento, cuya liquidación se activaría cerca de $1.318. Movimientos adversos podrían desencadenar ventas forzadas que magnifiquen la volatilidad a la baja.
Técnicamente, una ruptura por debajo de $1.890 invalidaría la divergencia alcista observada en marcos temporales cortos y reabriría el camino hacia la zona de $1.740–$1.580, reconfigurando el sesgo del mercado.
En síntesis, el mercado enfrenta una disyuntiva clara: la oferta se ha comprimido de manera significativa, lo que fortalece el argumento para un rebote técnico acelerado; no obstante, la presión estructural de ventas, la concentración de bases de costo y el apalancamiento dominante crean un escenario creíble de fallo.

