JPMorgan mantuvo una perspectiva alcista para el resto de 2026, afirmando que el aceleramiento del capital institucional será el principal motor de la recuperación en los mercados de criptomonedas.
JPMorgan describió el momento actual del mercado cripto como el inicio de una nueva era en donde las instituciones van a tener más peso que nunca. En ella, destaca que los fondos de cobertura, gestores de activos y fondos de pensiones van a reemplazar a los inversores minoristas y a las tesorerías corporativas como principal fuente de demanda.
Según sus analistas, este giro responde a cambios estructurales claros: la aprobación en 2024 de ETPs al contado de Bitcoin y Ether, que redujo barreras de entrada para capital de largo plazo. Otro punto clave es la mejora sustancial de la custodia y la infraestructura de trading, y por último la importancia de que existe una CLARITY Act en Estados Unidos.
Además, el banco apuntó a sus propios movimientos estratégicos como prueba de esa transición. JPMorgan planea expandir JPM Coin a la Canton Network en 2026 y está explorando el uso de activos tokenizados y ETFs cripto como colateral en transacciones tradicionales.
¿Por qué JPMorgan se mantiene positivo de cara a 2026?
A pesar del tono constructivo, JPMorgan equilibró su narrativa con advertencias sobre los excesos especulativos. Los analistas mencionaron la reciente volatilidad como una de las señales claves para tener cierta cautela ante el positivismo del banco.
También se mostraron escépticos frente a repuntes de corta duración impulsados por actualizaciones técnicas y rechazaron previsiones extremadamente alcistas para las stablecoins, proyectando en cambio un mercado de entre $500.000 y $600.000 millones para 2028.
En términos de cifras, el banco destacó flujos institucionales récord por $130.000 millones en 2025 y reiteró un objetivo de precio de largo plazo para Bitcoin de hasta $266.000. Incluso en un contexto donde el oro ha mostrado mejor desempeño reciente, JPMorgan considera que la propuesta de valor estructural de Bitcoin ha mejorado en comparación con los metales preciosos, especialmente si el entorno macroeconómico se vuelve más favorable para activos de riesgo.
No obstante, esa tesis depende de condiciones específicas: tasas de interés más bajas, mejora en beneficios corporativos y menor presión regulatoria o política. En otras palabras, el banco no plantea un escenario aislado para cripto, sino uno integrado dentro de un ciclo macro que apoye la asunción de riesgo.

