Solana (SOL) se encuentra en un momento de plena depreciación y, según los datos del mercado, hay varias señales que muestran que puede seguir cayendo. Algunas proyecciones lo sitúan en un precio estimado de $50.
Uno de los puntos clave a analizar de Solana (SOL) es que muestra un claro deterioro estructural de largo plazo, apoyado en varios marcos temporales y métricas de posicionamiento. Los análisis muestran que el token pudo llegar a un máximo de $293–$299 en 2025, cayendo rápidamente en inicios de 2026 a $105.
Tras la ruptura de ese nivel, distintos analistas proyectaron movimientos medidos que apuntan a precios de dos dígitos todavía más bajos, con objetivos recurrentes entre $50 y $42, aunque algunos traders marcaron la zona de $103–$104 como posible área de reacción o consolidación.
Otro punto a tener en cuenta en el análisis del precio de Solana es que los gráficos mostraron una secuencia clara de fallos de soporte. Cuando el precio cerró por debajo del nivel psicológico de $100 y perdió la franja de $79–$81, se dió al poco tiempo que rompió el retroceso de Fibonacci del 61,8% alrededor de $118. Ese quiebre desplazó el foco hacia el 78,6% de Fibonacci cerca de $70 y a una banda psicológica/MVRV próxima a $75, reforzando la lectura de un mercado que sigue buscando un piso más profundo.
El activo cotizaba por debajo de las EMAs clave de corto y medio plazo (50 y 100 días) y también por debajo de la media de 200 semanas, con cruces bajistas ya confirmadas.
¿Puede Solana recuperar su nivel de 2025?
El tercer gráfico puso el foco en el posicionamiento y el momentum, reforzando la narrativa negativa. Las tasas de financiación se mantuvieron persistentemente en terreno negativo, señalando un dominio de posiciones cortas. En paralelo, el open interest en futuros cayó desde más de $8,82 mil millones en enero hasta alrededor de $6,35 mil millones, lo que reflejó una retirada parcial del capital especulativo y menor convicción compradora.
El RSI permaneció por debajo de 50 y entró repetidamente en zona de sobreventa sin mostrar divergencias alcistas claras, mientras que el histograma del MACD se expandió a la baja. En conjunto, estos datos apuntaron a presión vendedora sostenida y a un mercado con participación compradora debilitada, una combinación que suele favorecer extensiones de tendencia.
Desde una perspectiva operativa, los gráficos plantearon dos enfoques principales. Por un lado, seguir el sesgo direccional bajista mientras el precio no recupere la línea de cuello ni las EMAs clave, con zonas técnicas como $70–$75 y luego $50 como referencias. Por otro, esperar reacciones claras en esos niveles para intentar entradas de menor riesgo.

