El iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock recibió una inversión de $231.6 millones a pesar de que Bitcoin sufra un retroceso del 13%. Sin embargo, los datos muestras que el ETF tiene actividad récord.
El comportamiento de los flujos en los ETF spot de Bitcoin dejó una señal clara para el mercado, y es que IBIT actuó como el principal imán de liquidez en medio de una jornada de fuerte estrés en precios. El 7 de febrero, el fondo absorbió $231,6 millones en entradas netas, justo el mismo día en que bitcoin sufrió lo que fue descrito como la segunda peor caída diaria desde su lanzamiento.
IBIT registró un volumen de negociación cercano a los $10.000 millones, con más de 284 millones de acciones intercambiadas, un récord histórico para el ETF. Este nivel de actividad no pasó desapercibido, sobre todo porque coincidió con salidas netas combinadas por unos $272 millones en otros ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos.
Un punto clave a tener en cuenta es que esa divergencia interna llevó a los analistas a descartar la idea de una huida generalizada del mercado. En cambio, interpretaron el episodio como un evento de liquidez y rotación, donde el capital se reasignó rápidamente entre vehículos, favoreciendo al ETF con mayor profundidad y eficiencia operativa.
Desde esta óptica, IBIT no fue una víctima pasiva de la caída del precio de bitcoin, sino el principal receptor de capital fresco o reciclado durante la venta. La escala de las transacciones sugirió una toma de decisiones activa, más asociada a ajustes tácticos que a pánico.
El rol clave del IBIT de BlackRock en el ecosistema de Bitcoin
Varios observadores del mercado coincidieron en que el movimiento no respondió a un simple “buy the dip” minorista. Por el contrario, fue descrito como una reconfiguración compleja liderada por capital institucional, lo que refuerza el rol de IBIT como conducto central de liquidez regulada para bitcoin.
Parte del flujo habría provenido de inversores de largo plazo que aprovecharon niveles de precio que antes consideraban poco accesibles. En esa línea, se señaló que algunos participantes institucionales vieron la corrección como una oportunidad estructural más que como una señal de salida.
En paralelo, el mercado de derivados mostró un aumento marcado de actividad, con una inclinación clara hacia opciones put. Esa demanda de protección a la baja fue interpretada como una señal de cautela: los traders no estaban apostando de forma unidireccional a un rebote inmediato, sino cubriendo riesgo mientras reposicionaban exposición.
Para los participantes del mercado, el episodio deja dos implicancias prácticas relevantes. Primero, flujos concentrados en un único ETF altamente líquido pueden amplificar movimientos intradiarios en contextos de estrés. Segundo, una estructura de derivados sesgada hacia la cobertura puede mantener la volatilidad elevada en el corto plazo, al interactuar con la liquidez del mercado spot.
De cara a los próximos movimientos, IBIT queda posicionado como un punto focal para la liquidez institucional durante fases de descubrimiento de precios.

