Bitcoin se desplomó durante la semana y supera las estadísticas de los movimientos observados durante el colapso de FTX y la caída por la COVID‑19. La misma registró una desviación estándar de −2.88 respecto a la tendencia de 200 días, un nivel que los investigadores de mercado describieron como una anomalía que ocurre una vez por década.
Bitcoin registró una caída de hasta $10.000, un evento simbólicamente fuerte que coincidió con la mayor baja porcentual en un solo día desde la implosión de FTX. Ese movimiento no solo afectó al precio, sino que actuó como catalizador de pérdidas generalizadas y liquidaciones forzadas que intensificaron la presión bajista.
En términos agregados, el impacto fue profundo. Desde finales de enero, el mercado cripto perdió miles de millones sólo en capitalización, reflejando una corrección rápida y desordenada. La magnitud del ajuste dejó en evidencia cuán frágil se había vuelto la estructura del mercado tras semanas de acumulación de posiciones apalancadas.
Desde el análisis técnico, la caída destacó por su rareza estadística. Bitcoin llegó a cotizar casi tres desviaciones estándar por debajo de su media móvil de 200 días, una distancia que pocos episodios han registrado en ciclos recientes. Esa referencia técnica, ubicada aproximadamente entre los $58.000 y $60.000 en ese momento, pasó a ser el nivel clave que traders y gestores observan para evaluar la naturaleza del shock.
La media móvil de 200 días funciona como un ancla psicológica y técnica de largo plazo. Mientras el precio se mantenga cerca o logre recuperarla, el movimiento puede interpretarse como un evento extremo pero transitorio. En cambio, una ruptura sostenida por debajo de esa banda suele asociarse a fases bajistas más prolongadas y a un cambio estructural en el comportamiento del mercado.
¿Qué otros episodios influyeron en la caída de Bitcoin?
El episodio también estuvo marcado por una ola de liquidaciones en los mercados de derivados. Millones en posiciones largas fueron cerradas de manera forzada, generando un efecto dominó que amplificó la caída.
Muchos operadores describieron el clima como uno de los más negativos desde choques sistémicos previos, lo que debilitó narrativas recientes que posicionaban a Bitcoin como refugio macro frente a la volatilidad de otros activos. La combinación de grandes velas en dólares y liquidaciones masivas resultó especialmente corrosiva para la psicología del mercado.
Aun así, las interpretaciones comenzaron a dividirse. Algunos estrategas ven el movimiento como una capitulación técnica, un tipo de evento que históricamente ha precedido rebotes hacia la media. Otros, en cambio, advierten que una desviación tan extrema incrementa el riesgo de que la corrección se extienda en el tiempo antes de encontrar un piso sólido.
De cara a los próximos días, la atención estará puesta en si la zona de la media móvil de 200 días logra sostenerse como soporte. Su comportamiento definirá el posicionamiento táctico, los flujos de liquidez y el apetito por riesgo en el corto plazo. Para los participantes del mercado, el episodio deja una lección clara: el apalancamiento amplifica tanto las subas como las caídas, y la gestión de liquidez sigue siendo el factor decisivo en momentos de estrés extremo.

