Las acciones de Bitfarms se dispararon después de que la compañía cambie su enfoque hacia infraestructura de IA, en lugar de seguir siendo una minera de Bitcoin. La empresa anunció planes para redomiciliarse en Estados Unidos.
El giro estratégico de Bitfarms no fue una decisión aislada, sino la consecuencia directa de un deterioro financiero persistente hacia finales de 2025. La compañía cerró el tercer trimestre con una pérdida neta de $46 millones sobre ingresos de $68 millones, un resultado que expuso las limitaciones del modelo minero en un entorno de márgenes comprimidos y aceleró la búsqueda de fuentes de ingresos más previsibles.
Ese contexto se volvió aún más evidente en las métricas operativas posteriores. Para comienzos de febrero de 2026, las presentaciones financieras mostraban márgenes profundamente negativos, tanto a nivel operativo como antes de impuestos, lo que subrayó la urgencia de una reconfiguración estructural. Frente a ese escenario, la dirección concluyó que sostener el negocio exclusivamente desde la minería ya no era viable.
De minero de Bitcoin a infraestructura para IA
A partir de allí, la compañía delineó una transformación ambiciosa: convertirse en propietario y desarrollador de infraestructura para centros de datos de alto rendimiento orientados a HPC e inteligencia artificial en América del Norte. El objetivo declarado es migrar hacia contratos de mayor margen y flujos de caja más estables, reduciendo la exposición a la volatilidad cíclica del precio de Bitcoin.
Como parte de esa transición, Bitfarms anunció su salida definitiva de América Latina. El 2 de enero comunicó la venta de su último activo en Paraguay por hasta $30 millones, con un cierre previsto dentro de los 60 días siguientes. Ese movimiento liberaría capital para redirigirlo a proyectos en Estados Unidos, alineados con la nueva estrategia.
El plan también incluye un cambio de identidad corporativa. La empresa prevé renombrarse como Keel Infrastructure y avanzar en la redomiciliación en EE. UU., un paso que deberá ser aprobado por los accionistas en una asamblea programada para el 20 de marzo de 2026. De concretarse, la transición legal y operativa se completaría a comienzos de abril.
En el plano financiero, el anuncio estuvo acompañado por un paquete de financiamiento significativo. La compañía detalló $300 millones en financiamiento de proyecto derivados de una facilidad de deuda convertible y aproximadamente $500 millones adicionales mediante notas convertibles, destinados a respaldar la expansión hacia infraestructura de IA.
En términos más amplios, el giro redefine por completo el perfil de riesgo de Bitfarms. La empresa deja atrás un modelo altamente correlacionado con el precio de Bitcoin para asumir uno ligado a proyectos de infraestructura de largo plazo, contratos comerciales y financiamiento estructurado.

