El sector de la minería criptográfica enfrenta una de sus etapas más críticas en años, debido a que el precio de Bitcoin ha descendido hasta los 70.000 dólares. Esta cotización sitúa al activo aproximadamente un 20% por debajo de los costos de producción de Bitcoin, los cuales se estiman actualmente en unos 87.000 dólares por unidad.
De acuerdo con los datos suministrados por Checkonchain, esta desconexión financiera representa una característica clásica de los mercados bajistas, similar a lo observado en 2019 y 2022. Ante tal escenario, los mineros se ven obligados a operar a pérdida, generando una presión de venta adicional sobre sus tenencias para cubrir gastos operativos y facturas energéticas.
La red ha experimentado una volatilidad notable en su potencia de cómputo, habiendo alcanzado un pico de 1,1 zettahashes por segundo (ZH/s) el pasado mes de octubre. No obstante, la caída de rentabilidad forzó una desconexión masiva de equipos ineficientes, provocando un ajuste de dificultad que busca estabilizar el ecosistema tras una reducción del 20% en el hashrate global.
Por otro lado, a pesar de que la potencia de procesamiento ha mostrado señales de rebote recientemente, la rentabilidad se mantiene en mínimos de 14 meses. Al no poder cubrir los costos de producción de Bitcoin con los ingresos actuales, muchas empresas mineras han comenzado a capitular, liquidando sus inventarios de criptoactivos en el mercado secundario para mitigar la insolvencia técnica.
Asimismo, el modelo de producción basado en la dificultad de la red sugiere que el sector atraviesa un periodo de “purga” tecnológica necesaria. De este modo, solo las operaciones con acceso a energía ultrabarata y equipos de última generación podrán sobrevivir a este ciclo, mientras que los pequeños mineros enfrentan un éxodo inevitable hacia sectores más lucrativos o el cese total de sus actividades.
¿Cuándo convergerá el precio de mercado con el valor de minado?
Históricamente, Bitcoin tiende a recuperar su equilibrio tras periodos prolongados donde el valor de mercado reside por debajo del costo energético de creación. Aunque la situación actual es tensa, los analistas prevén un ajuste de dificultad inminente para el 8 de febrero, lo cual podría reducir los requisitos operativos y ofrecer un respiro financiero a las compañías sobrevivientes.
Por otra parte, la reducción proyectada en la dificultad de minado podría atraer nuevamente a la blockchain a los operadores que se encuentran en el límite de la rentabilidad. No obstante, hasta que el mercado recupere la senda alcista, el sector minero continuará operando bajo una “economía de guerra”, priorizando la supervivencia sobre la expansión de infraestructura en un entorno de márgenes extremadamente reducidos.
En última instancia, la actual capitulación de los mineros suele actuar como un indicador de suelo para los inversores a largo plazo. Si bien los costos de producción de Bitcoin superan ampliamente el precio actual, la historia sugiere que estas fases de estrés preceden a recuperaciones sólidas, marcando el inicio de una nueva etapa de acumulación institucional una vez que la oferta ineficiente sea eliminada.

