El mercado de activos digitales ha sufrido un duro revés este jueves, 5 de febrero de 2026, cuando el precio de Bitcoin se desplomó por debajo de la barrera psicológica de los 70.000 dólares. Esta caída, que llevó a la criptomoneda a tocar mínimos de 69.100 dólares, representa el nivel más bajo registrado desde noviembre de 2024, eliminando de golpe quince meses de avances acumulados por los alcistas.
Según los datos reportados por analistas de mercado, el retroceso fue impulsado por una presión de venta masiva que provocó la liquidación de 130 millones de dólares en posiciones largas. Este movimiento, lejos de ser aleatorio, parece responder a una estrategia de “venta por campaña”, donde grandes entidades están liquidando sus posiciones siguiendo un cronograma estricto que ha saturado la demanda existente.
Correlación con metales preciosos y señales de debilidad institucional
La caída de la principal moneda del mercado coincidió con una volatilidad extrema en los metales preciosos, donde el oro retrocedió desde los 5.100 hasta los 4.789 dólares por onza. No obstante, el precio de Bitcoin mostró una debilidad aún más pronunciada al romper soportes técnicos clave, confirmando que los inversores están rotando capitales hacia activos menos volátiles ante la incertidumbre macroeconómica global.
Por otro lado, la prima de Coinbase ha caído a sus niveles más bajos en más de un año, situándose incluso por debajo de los mínimos registrados tras la implementación de aranceles comerciales. Este indicador negativo sugiere una falta de interés de compra por parte de las instituciones estadounidenses, mientras que las ballenas de larga trayectoria continúan descargando sus tenencias de forma sistemática en el mercado secundario.
Asimismo, la ruptura de la línea de tendencia del promedio móvil exponencial (EMA) de 200 semanas ha encendido las alarmas entre los operadores técnicos de la blockchain. Al no encontrar soporte en los niveles actuales, el mercado se enfrenta ahora a un posible descenso hacia la zona de los 50.000 dólares, lo que representaría un ajuste estructural profundo para el actual ciclo de mercado.
¿Podría el precio de Bitcoin descender hasta el soporte de los 50.000 dólares?
Expertos como Peter Brandt han señalado que la naturaleza del declive actual, caracterizado por ocho días consecutivos de mínimos decrecientes, no refleja un pánico minorista, sino una distribución corporativa. Además, se especula que entidades gubernamentales podrían estar deshaciéndose de sus incautaciones de forma similar a episodios pasados, generando un exceso de oferta difícil de absorber por los compradores en el corto plazo.
Por otra parte, la falta de catalizadores alcistas inmediatos y el estancamiento en la adopción de ETFs de Bitcoin al contado han debilitado el sentimiento de los inversores. Dado que la demanda minorista se encuentra en mínimos de 2026, el precio de Bitcoin queda a merced de los flujos de capital institucional, quienes parecen estar priorizando la liquidez inmediata sobre la retención de activos de riesgo ante posibles recesiones.
En última instancia, el cierre semanal por debajo de los 69.000 dólares confirmaría la entrada en una fase bajista más prolongada y dolorosa para el sector. Si bien algunos analistas consideran que esta corrección es saludable para eliminar el exceso de apalancamiento, la persistente presión vendedora de las ballenas sugiere que el suelo definitivo del mercado aún podría estar lejos de alcanzarse.

