Bitcoin cayó por debajo de los $73 000, marcando su nivel más bajo desde noviembre de 2024, en medio de una ola de ventas que desencadenó liquidaciones masivas en posiciones apalancadas y debilitó al mercado cripto en general.
Bitcoin alcanzó mínimos intradía por debajo de $72.500, niveles que no se veían desde hace más de un año. La caída puso en evidencia la presión bajista dominante, incluso después de que un rebote técnico por encima de los $76 000 resultara efímero.
La corrección no se limitó a Bitcoin, ya que el retroceso del activo líder se produjo en un contexto donde otros mercados de riesgo también se encontraban bajo presión. Uno de los casos mas resonantes fue el de los metales preciosos, que cedieron ganancias recientes y las bolsas estadounidenses abrieron a la baja, reflejando un tono de aversión al riesgo más amplio entre los inversores.
Los datos de las plataformas de análisis muestran que el descenso del precio estuvo acompañado por una gran liquidación de posiciones apalancadas, con indicios de más de $800 millones en liquidaciones totales de criptoactivos en un periodo de 24 horas. Esto sugiere que numerosos traders en largo fueron forzados a cerrar sus apuestas tras el movimiento a la baja.
En el plano técnico, la pérdida de niveles de soporte clave y el incremento del volumen de venta indican que el sentimiento de mercado sigue inclinado hacia la baja. Algunos analistas señalan que si Bitcoin cierra de forma sostenida por debajo de los $74.000 por BTC, es probable que busque niveles aún más bajos en el mediano plazo.
¿Por qué sigue bajando Bitcoin? ¿Hasta dónde puede llegar?
Los participantes del mercado atribuyeron la caída a un movimiento de aversión al riesgo a través de mercados y a una liquidez estructuralmente reducida más que a un único evento específico de criptomonedas. Para algunos analistas, existe una posible referencia a corto plazo cerca de $70,000.
Algunos datos del mercado indican que Bitcoin no hace más que prepararse para un fuerte rebote, catapultándolo hacia sus máximos alcanzados hace sólo unos meses. Mientras que algunos analistas tienen un panorama mucho más pesimista, en donde lo sitúan en una caída hacia los $40.000 en 6 a 8 meses.
Para traders y gestores, el episodio destacó varios puntos operativos, con el riesgo elevado de funding y de liquidaciones forzadas en futuros, la importancia de monitorear el interés abierto y el sesgo put‑call a medida que se ajustan los flujos de cobertura.
De cara al futuro, los participantes observarán cómo los flujos de ETF, los titulares macro y las aperturas de mercado programadas interactúan con el interés abierto y la financiación—factores que probablemente determinarán si el movimiento se estabiliza o se transforma en una fase correctiva más amplia.
Los gestores de riesgo deberían prepararse para una volatilidad elevada y mantener disciplinas explícitas de stop y cobertura mientras la liquidez siga siendo limitada.

