Bitcoin enfrenta un panorama complejo tras cerrar su vela semanal por debajo de la media móvil de 100 semanas, lo que sugiere que la recuperación de Bitcoin a los 100.000 dólares podría demorarse varios meses. Según analistas del mercado, este movimiento técnico, ocurrido tras la estrepitosa caída bajo los 75.000 dólares, podría marcar el inicio de una fase bajista bastante prolongada.
Durante el último fin de semana, el activo cerró en 76.931 dólares, perdiendo un soporte macro vital que no se vulneraba desde finales de 2023. El analista Brett destaca que, históricamente, cuando el precio se sitúa bajo este indicador, el mercado entra en periodos de acumulación que han durado entre 182 y 532 días en ciclos anteriores.
Esta situación estructural, similar a la observada tras el colapso de FTX en 2022, implica que la recuperación de Bitcoin a los 100.000 dólares no será inmediata, pues requiere sanear el sentimiento inversor. Al observar el comportamiento pasado, se evidencia que estas rupturas fomentan rangos de consolidación lateral muy extensos, impidiendo rebotes rápidos hacia nuevos máximos históricos.
¿Representa la resistencia de los 85.000 dólares un obstáculo insuperable para los alcistas?
Por otro lado, el analista Sherlock advierte sobre el incremento de la dominancia de USDT, la cual cerró por encima del 7,2%, señalando condiciones bajistas de alta relevancia estadística. Asimismo, existe un volumen de operaciones al contado superior a los 120.000 millones de dólares atrapado entre los 85.000 y 95.000 dólares, creando una zona de resistencia masiva y compleja.
Debido a que muchos inversores adquirieron la criptomoneda en niveles superiores, cualquier intento de subida hacia los 85.000 dólares enfrentará una presión de venta constante por liquidaciones de equilibrio. De este modo, el precio realizado de los tenedores a corto plazo, situado en 91.500 dólares, actuará como un techo psicológico y técnico difícil de flanquear próximamente.
La estructura actual del mercado muestra fractales preocupantes que guardan una estrecha similitud con la corrección profunda sufrida durante el año 2022, elevando el riesgo de mayores caídas. Si esta tendencia persiste, el precio podría buscar liquidez en la zona de demanda de los 40.000 dólares, postergando indefinidamente el retorno a la senda alcista esperada.
A pesar del pesimismo técnico, la mirada a futuro dependerá de la capacidad del activo para reclamar decididamente la media móvil de 100 semanas en los próximos cierres. Mientras tanto, los inversores deberán prepararse para una volatilidad persistente y un escenario de incertidumbre, donde el tiempo será el factor determinante para la estabilidad del ecosistema financiero digital.

