La Duma Estatal de Rusia planea finalizar una legislación para julio de 2026 que establecerá un sistema de acceso a criptoactivos de dos niveles. Bajo este esquema, los inversores no calificados tendrán un tope de compra de 300.000 rublos anuales, lo que equivale a unos 4.000 dólares, requiriendo operar bajo una licencia de servicios financieros en Rusia.
Esta nueva normativa, impulsada por el jefe del Comité de Mercados Financieros, Anatoly Aksakov, busca proteger a los ciudadanos del riesgo extremo de los activos digitales. Mientras los inversores minoristas enfrentan límites estrictos, los calificados gozarán de libertad total, siempre que operen mediante intermediarios autorizados por el Banco Central. Según Aksakov, la medida establecerá el primer marco regulatorio dual en Europa, marcando un hito en la supervisión estatal de las finanzas digitales modernas.
Por otro lado, la ley prohíbe explícitamente el uso de activos digitales para pagos domésticos, tratándolos únicamente como activos negociables. Esta distinción es fundamental para mantener la soberanía del rublo dentro del territorio nacional. De este modo, Rusia busca integrar la tecnología sin comprometer su control monetario, obligando a las plataformas de intercambio a registrarse y obtener una certificación oficial para funcionar legalmente.
El control sobre las monedas de privacidad y la lista de activos aprobados por el Estado
Dentro del marco de esta licencia de servicios financieros en Rusia, el Banco Central publicará una lista de criptomonedas permitidas para el público general. Se espera que activos como Bitcoin y Ethereum lideren esta selección, mientras que las monedas enfocadas en la privacidad, como Monero o Zcash, serán excluidas. Por consiguiente, el anonimato quedará fuera del mercado regulado ruso para cumplir con los estándares internacionales contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.
Asimismo, las bolsas de valores de Moscú y San Petersburgo han confirmado que ya poseen la infraestructura tecnológica necesaria para iniciar operaciones a mediados de 2026. Al contar con una licencia de servicios financieros en Rusia, estas entidades podrán ofrecer un entorno seguro para el comercio institucional. Gracias a esta infraestructura, el Estado podrá monitorear flujos de capital masivos que actualmente operan en mercados grises o plataformas extranjeras sin supervisión.
¿Cómo afectará esta restricción anual al creciente mercado de minería en territorio ruso?
A pesar de las limitaciones de compra para individuos, Rusia se ha consolidado como el mayor mercado cripto de Europa por volumen de transacciones. La actividad minera genera aproximadamente mil millones de rublos diarios, representando más del 16% del hashrate global de la blockchain. Por ello, el gobierno planea clasificar la minería como una actividad de exportación, buscando maximizar los ingresos fiscales por la venta de energía y recursos digitales al exterior.
Finalmente, el éxito de este ambicioso marco regulatorio dependerá de la capacidad del Estado para fiscalizar las operaciones en plataformas internacionales. Aunque las restricciones son severas, los residentes podrán seguir operando en el extranjero, siempre que notifiquen a los servicios tributarios nacionales. En consecuencia, Rusia camina hacia una economía digital altamente controlada, donde la criptomoneda deja de ser un activo marginal para convertirse en una pieza clave del sistema financiero supervisado.
