La tasa de hash de la red Bitcoin se desplomó los últimos días después de que una severa tormenta invernal en EE. UU. interrumpiera los suministros eléctricos, obligando a reducciones masivas de la actividad minera y llevando la tasa de hash a mínimos en siete meses.
A lo largo de los últimos días, la tasa de hash de Bitcoin cayó a niveles mínimos en 7 meses debido a una tormenta en Estados unidos que provocó la parálisis del sector minero. Algunas estimaciones indican una caída de más del 40% durante la ventana de dos días.
La tasas de hash pasó de más de 1 ZH/s a aproximadamente 663 EH/s en el punto más bajo, antes de recuperarse hasta unos 854 EH/s el 27 de enero. A pesar de la magnitud del impacto, la red siguió produciendo bloques y se recuperó a medida que mejoraron las condiciones, aunque todavía no se tiene información sobre el impacto general de esta pérdida.
A pesar de la caída, a medida que pasó la tormenta, el servicio volvió a operar con normalidad y los tiempos de cada bloque, donde algunos se habían frenado casi en su totalidad, volvieron a ser semejantes a los de antes.
El colapso de la tasa de hash y lo que implica en el mercado de Bitcoin
Los mineros con base en EE. UU. redujeron la actividad a medida que se propagaban cortes generalizados y tensiones en la red para las regiones afectadas. Varios operadores redujeron voluntariamente el consumo de energía para proteger tanto sus activos como los sistemas eléctricos locales.
Abundant Mines, con sede en Oregon, lanzó un comunicado en donde estima que hasta un 40% de la capacidad minera de Bitcoin se vio afectada y estuvo fuera de línea. Este suceso no hace más que poner en duda la capacidad de ciertas regiones, vulnerables a los cambios climáticos, y en la forma en la que funcionan las granjas de Bitcoin.
La misma empresa describió la capacidad de la industria para pausar y reiniciar rápidamente como evidencia de que la minería puede funcionar como una “carga flexible”, una capacidad que ayudó a aliviar la presión inmediata sobre las redes mientras minimizaba el daño a largo plazo al hardware.
La decisión operativa de reducir la producción bajo estrés redujo los ingresos a corto plazo de los mineros pero limitó la exposición a apagones más prolongados y al riesgo sobre el hardware. Esto quiere decir, que los mineros redujeron al mínimo el impacto negativo sobre el precio de la moneda, y demostraron que las cargas flexibles son la mejor forma de minar de la actualidad.
