La Agencia de Servicios Financieros (FSA) de Japón presentó un borrador que exige calificaciones crediticias de primer nivel y bonos de emisores con al menos ¥100 billones en deuda pendiente para calificar. La medida tiene como objetivo mejorar la calidad de los servicios y la seguridad para los usuarios de stablecoins.
En su plan para mejorar la seguridad de los usuarios, Japón presentó un borrador en donde reclasifica las monedas estables rescatables y aquellas vinculadas al fiat como Instrumentos de Pago Electrónico (IPEs). A su vez, menciona que deben tener respaldo total en activos líquidos y de alta calidad mantenidos en fideicomisos segregados, auditorías mensuales y una prohibición explícita de los modelos algorítmicos.
Bajo las reglas provisionales, los bonos emitidos en el extranjero utilizados como reservas deben contar con calificaciones crediticias de primer nivel y proceder de emisores que cumplan el umbral de ¥100 billones en deuda pendiente.
La FSA de Japón integró estos criterios en el marco de la Ley de Servicios de Pago adoptado en 2025, clasificando las monedas estables elegibles como IPEs y exigiendo acuerdos de custodia transparentes y auditorías regulares. El regulador también prohibió las monedas estables algorítmicas y enfatizó la liquidez y la protección del consumidor.
Esas disposiciones están diseñadas para limitar los riesgos a los que están sujetos los usuarios y las tesorerías de stablecoins, así como también sirve para cuestionar la estructura del mercado actual y como tan sólo un puñado de emisores pueden cumplir con estos elementos.
Quién puede cumplir con las exigencias de japón
Sin lugar a dudas que el borrador deja de lado a muchas estructuras, a las cuales se les hace imposible cumplir con estas exigencias. Quiénes sí van a poder hacerlo son los megabancos de Japón y los grandes emisores nacionales de monedas estables con un sólido capital.
Grandes grupos financieros como Mitsubishi UFJ Financial Group, Sumitomo Mitsui Financial Group y Mizuho ya están pilotando tokens respaldados en yenes y tienen la profundidad de balance, infraestructura y acceso al mercado para obtener colateral elegible.
En contraste, las startups fintech más pequeñas, los emisores con perfiles crediticios más débiles, las entidades extranjeras que carecen de asociaciones locales y todos los proyectos de monedas estables algorítmicas no podrán formar parte del sistema.
Incluso para las empresas conformes, el coste operativo de auditorías continuas, custodia en fideicomisos, gestión de riesgos avanzada y provisión de liquidez será elevado. El universo limitado de bonos extranjeros elegibles podría concentrar la demanda de reservas y complicar las redenciones, mientras que el cumplimiento sostenido requerirá inversión continua en gobernanza y operaciones de tesorería.
