El CEO de Bank of America, Brian Moynihan, lanzó recientemente una fuerte advertencia sobre el sistema financiero tradicional de los Estados Unidos, asegurando que una migración masiva hacia stablecoins podría retirar billones de dólares de los bancos comerciales. Esta declaración surge durante la última llamada de ganancias de la entidad, subrayando la tensión entre prestamistas y activos digitales.
Según las estimaciones del banco, cerca de 6 billones de dólares podrían abandonar las cuentas bancarias tradicionales próximamente. Esta cifra representa aproximadamente el 35% de todos los depósitos comerciales en territorio estadounidense. Asimismo, el éxodo de capital afectaría la liquidez bancaria de forma drástica. Por otro lado, la banca advierte sobre la pérdida de fondos para préstamos hipotecarios.
Moynihan fundamentó sus proyecciones en estudios recientes realizados por el Departamento del Tesoro nacional. El ejecutivo vinculó este riesgo directamente al debate legislativo sobre el pago de intereses en activos digitales. Por ende, los modelos de emisión actuales parecen fondos mutuos del mercado monetario. También, el dinero dejaría de circular como crédito directo para familias y empresas.
Impacto regulatorio y el futuro del sistema bancario comercial
Además, el Comité Bancario del Senado trabaja intensamente en un proyecto de ley para estructurar el mercado. El borrador presentado el 9 de enero por Tim Scott busca prohibir los rendimientos pasivos en estos activos. De este modo, el Congreso intenta frenar la fuga de capitales hacia el sector tecnológico. No obstante, la propuesta permite recompensas por participación activa en redes de gobernanza descentralizada.
Sin embargo, el apoyo de la industria se ha fracturado debido a las restricciones de rendimiento propuestas. El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, rechazó públicamente el proyecto de ley por considerarlo demasiado restrictivo. Por lo cual, las plataformas de intercambio defienden los beneficios para sus usuarios actuales. Por otra parte, la vigilancia del Tesoro sobre las transacciones digitales genera preocupaciones de privacidad.
¿Podrá el Congreso estadounidense equilibrar la innovación con la estabilidad financiera?
Debido a la falta de consenso, el comité decidió posponer la votación final sobre esta normativa. Las negociaciones continúan activas mientras las firmas de criptomonedas presionan para obtener condiciones mucho más favorables. Por ende, el futuro de la regulación permanece incierto para los inversores institucionales. También, el sector bancario exige protecciones contra la competencia de las empresas tecnológicas.
En conclusión, el panorama legislativo en Washington determinará el flujo de capital durante la próxima década. Si los usuarios prefieren la transparencia digital, los bancos deberán adaptar sus modelos de negocio rápidamente. Por otro lado, la estabilidad del crédito nacional está en juego ante este cambio estructural. De este modo, el mercado espera un marco legal definitivo para operar con seguridad.
