Los volúmenes de transacciones de stablecoins se incrementaron un 72% interanual en 2025, alcanzando un récord de $33 mil millones, con USD Coin (USDC) procesando aproximadamente $18.3 mil millones y Tether (USDT) alrededor de $13.3 mil millones.
La expansión fue generalizada. La capitalización de mercado total de tokens vinculados al dólar se elevó a centenares de miles de millones a mediados de 2025, con estimaciones agrupándose entre $250 mil millones y $300 mil millones. Tether continuó liderando en suministro, manteniendo una capitalización de mercado por encima de $150 mil millones, mientras que la capitalización de mercado de USDC aumentó aproximadamente un 73% hasta alrededor de $70–$75 mil millones.
Tres dinámicas impulsaron el despegue: rendimiento de red, pilotos de liquidación corporativa y demanda regional. Solana emergió como un centro de volumen transaccional —especialmente para flujos de USDC— debido a su baja latencia y capacidad para manejar altos recuentos de transferencias. Al mismo tiempo, Ethereum retuvo la mayor parte del suministro de stablecoins, alojando aproximadamente el 70% de los tokens en circulación.
El auge reflejó una integración más profunda con blockchains de alto rendimiento, un creciente volumen de liquidaciones institucionales y una mayor claridad regulatoria, impulsando el uso de stablecoins en pagos, remesas y DeFi.
Impulsores: cadenas, redes de pagos y demanda regional
La actividad institucional amplificó los volúmenes. Redes de pago y corporaciones se movieron para pilotar o habilitar liquidaciones en stablecoins: informes de la industria señalaron a Visa facilitando liquidaciones de USDC para instituciones estadounidenses en Solana, mientras otras empresas indicaban flujos de trabajo estratégicos para integrar stablecoins en infraestructuras de pagos.
Las presiones económicas regionales moldearon los casos de uso. América Latina registró una actividad de stablecoins desproporcionada impulsada por remesas e inestabilidad cambiaria, mientras que mercados emergentes como Kenia ascendieron a posiciones de primer nivel en volumen transaccional.
El progreso regulatorio en 2025 contribuyó al entorno de adopción. Más del 70% de las jurisdicciones avanzaron marcos para stablecoins durante el año, y legisladores en EE.UU. y UE movieron propuestas que los participantes de la industria señalaron como claridad para uso institucional.
Al mismo tiempo, dinámicas en cadena como picos de transferencias impulsados por bots en cadenas principales elevaron el volumen nominal sin traducirse directamente en demanda económica persistente.
Inversores y profesionales están observando si los experimentos de liquidación y despliegues regulatorios en 2026 convertirán el crecimiento de transacciones en ingresos comerciales duraderos. El objetivo público de Visa de redirigir nuevos flujos de pagos —incluyendo liquidaciones de stablecoins— a su combinación de ingresos para 2026 servirá como primera prueba de si los aumentos de volumen de 2025 se traducen en flujos de pago institucionalizados y continuos.
