El mercado financiero global podría experimentar una transformación radical con los flujos de pagos mediante monedas estables alcanzando los 56,6 billones de dólares para el año 2030. Según un informe reciente de Bloomberg Intelligence, este crecimiento anual estimado del 80% posicionará a estos activos como herramientas fundamentales.
La creciente integración en las finanzas tradicionales marca un hito sin precedentes en la economía moderna. Asimismo, la adopción de stablecoins en países con alta inflación está acelerando el uso de alternativas digitales al dinero fiduciario. Por ende, el ecosistema criptográfico se encamina hacia una relevancia sistémica global.
Durante el año 2025, los flujos totales sumaron 2,9 billones de dólares, evidenciando un aumento interanual del 81%. El reporte destaca que, mientras USDT domina las transacciones cotidianas y comerciales, USDC lidera en el sector de las finanzas descentralizadas.
El volumen de transacciones alcanzó récords históricos impulsado por el uso institucional y las remesas transfronterizas. De este modo, la utilidad práctica de estos activos digitales supera la volatilidad de otras monedas digitales convencionales. No obstante, la cuota de volumen en plataformas descentralizadas experimentó un ligero descenso frente a las soluciones centralizadas.
Anthony Yim, cofundador de la plataforma Artemis, atribuyó este cambio al uso creciente del dólar digital en economías emergentes. Estas naciones recurren a las monedas estables para navegar en un panorama geopolítico cada vez más inestable y complejo.
El valor total del mercado de stablecoins se sitúa actualmente en 312.000 millones de dólares con proyecciones al alza. Por lo que, el respaldo institucional garantiza una mayor confianza para los inversores y usuarios minoristas por igual. Además, empresas de remesas como Western Union y MoneyGram ya están integrando soluciones de liquidación sobre la red blockchain de Solana.
¿Serán las monedas estables el reemplazo definitivo del sistema SWIFT tradicional?
La implementación de marcos regulatorios claros en países como Reino Unido y Canadá refuerza la infraestructura de este mercado. Tras la firma de la Ley GENIUS en Estados Unidos, el movimiento hacia la integración financiera masiva parece imparable.
Las instituciones financieras buscan reducir los tiempos y costos asociados a las transferencias de dinero internacionales. Por lo cual, la adopción de stablecoins permite liquidaciones inmediatas que el sistema bancario tradicional aún no puede igualar. También, se espera que el Tesoro de los Estados Unidos valide nuevas normativas que impulsen este crecimiento hacia el 2028.
Las criptomonedas estables están cerrando la brecha entre el sistema financiero heredado y la nueva economía digital descentralizada. Aunque USDT mantiene la mayor capitalización de mercado, USDC registró un volumen de transacciones superior durante el último periodo anual.
La competencia entre emisores fomenta la innovación constante en medidas de transparencia y respaldo de reservas. De este modo, el ecosistema financiero global se vuelve más eficiente y accesible para millones de personas desbancarizadas. Por ende, las perspectivas futuras sugieren que estos activos serán el pilar de los pagos digitales globales en la próxima década.
