Los flujos de cripto ilícito alcanzaron un máximo histórico de 154.000 millones de dólares durante todo el año 2025. Según el informe anual sobre criminalidad de la firma Chainalysis, este notable incremento representa un ascenso del 162% respecto al periodo anterior. Este volumen sin precedentes refleja un cambio estructural en el comportamiento de diversos estados nacionales sancionados. Asimismo, los actores estatales buscan activamente mecanismos digitales para eludir los controles impuestos por las potencias financieras occidentales.
En este sentido, el aumento fue impulsado principalmente por entidades que intentan evadir restricciones comerciales internacionales a una escala masiva. Rusia, por ejemplo, lanzó su propio token A7A5 respaldado por rublos en febrero de 2025 para facilitar estas transferencias.
Este activo digital específico procesó más de 93.300 millones de dólares en menos de un año completo. Por lo que, el ecosistema delictivo on-chain ha madurado significativamente al integrar operaciones de nivel gubernamental. Además, las organizaciones criminales aprovechan estas infraestructuras paralelas para movilizar capitales ilícitos.
Bajo esta premisa, el Índice de Inflación de Sanciones Globales estimó que existen casi 80.000 personas y entidades bajo medidas restrictivas actualmente. Solo el gobierno de Estados Unidos añadió un número récord de participantes a sus listas de bloqueo financiero durante el pasado año.
Las economías bajo presión utilizan redes criptográficas sofisticadas para mantener la continuidad de su comercio exterior. Por ende, la cantidad de direcciones sancionadas detectadas sigue creciendo de forma constante dentro de los registros públicos. También, estas actividades se esconden tras una fachada de transacciones legítimas complejas.
La evolución tecnológica del lavado de dinero mediante activos digitales estables
Las monedas estables dominaron las operaciones ilegales al representar el 84% de todo el volumen transaccionado por los criminales. Estos activos digitales ofrecen transferencias internacionales muy eficientes con una estabilidad de precio superior a otros activos volátiles.
Por lo cual, los grupos delictivos prefieren estas herramientas debido a su liquidez inmediata y facilidad de intercambio. De este modo, el uso de stablecoins permite evadir fronteras sin pasar por los controles bancarios tradicionales. Por otra parte, la trazabilidad de estos movimientos sigue siendo un reto para los reguladores globales.
No obstante, a pesar de las cifras récords, la actividad criminal representa apenas una mínima fracción del volumen total del mercado. La gran mayoría de las operaciones realizadas con criptomonedas están vinculadas a actividades comerciales plenamente legales y transparentes.
El porcentaje de transacciones ilícitas creció levemente en comparación con los registros obtenidos durante el año 2024. Por lo que, los expertos esperan una revisión al alza de estas cifras a medida que se identifiquen nuevos monederos sospechosos. Por ende, la industria debe fortalecer sus protocolos de seguridad para proteger a los usuarios.
¿Superará el dinero digital al fiat como herramienta principal del crimen organizado?
El dinero fiduciario en efectivo continúa siendo el método preferido para el movimiento de capitales de origen dudoso. La Oficina de las Naciones Unidas estima que las ganancias criminales representan aproximadamente el 3,6% del producto interno bruto mundial.
El papel moneda tradicional sigue siendo predominante debido a su total anonimato en las transacciones físicas directas. También es importante destacar que los sistemas financieros tradicionales mueven sumas mayores que cualquier red descentralizada conocida. Por lo cual, culpar exclusivamente a la tecnología digital es un análisis incompleto de la realidad económica.
Por otro lado, el futuro de la integridad financiera global dependerá de una cooperación estrecha entre gobiernos y proveedores de servicios tecnológicos. Las herramientas de análisis forense digital permiten identificar gran parte de los movimientos realizados por hackers internacionales.
Sin embargo, el desarrollo de tokens soberanos diseñados específicamente para eludir sanciones plantea un desafío jurídico complejo. De este modo, la industria criptográfica enfrentará regulaciones más estrictas durante los próximos meses de 2026. Sin embargo, la innovación tecnológica seguirá siendo la clave para detectar y prevenir fraudes en tiempo real.
