El presidente de BitMine Immersion Technologies, Tom Lee, ha pedido a los accionistas que apoyen una propuesta que aumentaría las acciones autorizadas de la compañía de 500 millones a 50.000 millones, argumentando que el cambio es necesario para ejecutar una agresiva estrategia centrada en Ethereum.
La dirección enmarcó la enmienda al estatuto como un paso práctico para dotar a BitMine de múltiples opciones de financiación. Según el mensaje del presidente, la autorización adicional permitiría ofertas ‘at-the-market’, la emisión de convertibles y warrants, y facilitaría la mecánica de fusiones y adquisiciones — herramientas que la compañía quiere tener disponibles a medida que amplía sus participaciones en Ethereum.
BitMine también vincula la propuesta con la posibilidad de futuras divisiones de acciones. La dirección argumenta que, si ETH se aprecia de forma material y empuja el precio por acción al alza, las divisiones ayudarán a mantener los precios por acción accesibles para los inversores minoristas y a ampliar la participación en el mercado.
La solicitud llega mientras BitMine ha concentrado una parte significativa de su tesorería en ETH, una apuesta que la dirección dice que requiere herramientas de financiación ampliadas para respaldar el crecimiento y el acceso al mercado.
Oposición, riesgo de dilución y respuesta de los inversores
No todos los accionistas están convencidos. La crítica principal es directa: un salto a 50.000 millones de acciones autorizadas crea un potencial real de dilución si la compañía emite grandes volúmenes de acciones o valores vinculados a capital. Ese riesgo se ve amplificado por la exposición concentrada de BitMine a un solo activo digital — Ethereum — que vincula el desempeño del capital de la compañía estrechamente a las fluctuaciones del precio de ETH.
Tom Lee y la dirección han presentado la propuesta como herramientas habilitadoras en lugar de un plan inmediato para emitir acciones a gran escala. Se citan nombres institucionales como generalmente favorables a la estrategia de acumulación de BitMine, pero la decisión final recae en los accionistas minoristas e institucionales cuando emitan sus votos antes del plazo del 14 de ene. de 2026.
Los inversores están ahora centrando su atención en la votación del 14 de ene. de 2026, que servirá como la prueba definitiva para saber si los accionistas aceptan la compensación de la dirección: una mayor flexibilidad estratégica a cambio del riesgo latente de dilución implícito en una autorización de acciones drásticamente mayor.
