Aunque el entrenamiento de modelos de IA sigue dominado por grandes centros de datos centralizados, las redes descentralizadas de GPU están encontrando un nicho claro en la ejecución de tareas de inferencia y cargas de trabajo del día a día, ofreciendo eficiencia de costos, acceso más amplio y una capa complementaria de potencia de cómputo para aplicaciones de IA que no requieren clústeres masivos sincronizados.
El entrenamiento de vanguardia de modelos de inteligencia artificial —especialmente aquellos tipos de sistemas avanzados como los grandes modelos de lenguaje— todavía se realiza predominantemente en centros de datos integrados controlados por gigantes tecnológicos y proveedores de nube de hiperescala, que pueden coordinar cientos de miles de GPUs en clústeres unificados. Ese nivel de sincronización y baja latencia es crítico para desarrollar modelos de IA de punta, pero está fuera del alcance práctico de las redes descentralizadas actuales.
Sin embargo, se está produciendo un cambio significativo en la demanda de cómputo de IA: muchas cargas de trabajo reales —como la inferencia (ejecución de modelos ya entrenados), tareas de agentes y bucles de predicción— no exigen la misma coordinación estricta de hardware. Estas tareas se pueden particionar, enrutar y ejecutar de manera independiente, lo que las hace aptas para que las redes de GPU descentralizadas aprovechen capacidad de cómputo distribuida entre muchos participantes distintos.
Las redes descentralizadas están ofreciendo una alternativa más económica para estos segmentos de uso de IA, utilizando GPU inactivas —desde hardware de consumo hasta pequeños centros de datos— y permitiendo a sus propietarios monetizar sus recursos mediante mercados basados en blockchain e incentivos criptográficos. Este enfoque puede reducir la dependencia de infraestructuras en la nube costosas y ayudar a democratizar el acceso al cómputo de IA.
Del entrenamiento centralizado a la inferencia distribuida
Voces de la industria señalan que la inferencia ahora representa la mayor parte de la demanda total de GPUs en el uso cotidiano de la IA, superando por mucho la necesidad de clústeres sincronizados para entrenamiento. Este “punto de inflexión de la inferencia” crea una oportunidad real para que las redes descentralizadas se conviertan en una alternativa viable para ejecutar aplicaciones de IA que priorizan la relación costo/rendimiento por sobre la sincronización ultra estricta.
Otro factor atractivo de estas redes descentralizadas es la ventaja geográfica, al ubicar potencia de cómputo más cerca de los usuarios finales en distintas regiones del mundo. Esto puede reducir la latencia y el número de saltos de red necesarios, una característica especialmente valiosa para aplicaciones en tiempo real o con bases de usuarios distribuidas globalmente.
Proyectos descentralizados de IA con enfoque en privacidad, como la red Cocoon sobre la blockchain TON, están llevando este modelo un paso más allá al combinar entornos de cómputo seguros con incentivos para participantes de GPU. En el caso de Cocoon, los propietarios de hardware pueden ejecutar tareas de inferencia de IA con confidencialidad total de datos y recibir tokens nativos como recompensa, ofreciendo así una alternativa descentralizada a los proveedores tradicionales de nube.
No obstante, las redes descentralizadas de GPU no están en posición de reemplazar pronto la infraestructura centralizada necesaria para entrenamiento de IA de alto nivel y de gran escala. Su fortaleza radica más bien en ofrecer una capa de cómputo complementaria, capaz de asumir una creciente porción de tareas asociadas con la inferencia, la preparación de datos y otras cargas distribuidas donde la descentralización aporta beneficios de costo y accesibilidad.
En resumen, aunque los grandes centros de datos seguirán dominando el entrenamiento de modelos avanzados, las redes descentralizadas de GPU tienen un papel definido y en expansión en el ecosistema de IA, particularmente para soportar necesidades de cómputo más amplias y variadas que no dependen de sincronización extrema ni de capacidades de hiperescala.

