El analista Alex Krüger afirma que la mayoría de los tokens han fallado por diseño debido a normativas obsoletas. Según Krüger, la actual regulación de criptomonedas obliga a los proyectos a lanzar activos sin derechos exigibles para evitar ser clasificados como valores, lo que ha provocado que más de 13,4 millones de tokens “mueran” desde el año 2021.
Este fenómeno, el cual alcanzó un punto crítico en 2025, muestra que el 53,2% de las criptomonedas listadas han fracasado estrepitosamente. Al analizar las cifras, se observa que once millones de tokens colapsaron el año pasado, representando la gran mayoría de los fracasos registrados, lo que evidencia una aceleración sin precedentes en la mortalidad de estos activos digitales.
El impacto del Test de Howey en el diseño de activos digitales
Por otro lado, la aplicación del Test de Howey por parte de la SEC ha empujado a los equipos a despojar a los tokens de cualquier derecho contractual. De este modo, para no ser considerados contratos de inversión, los desarrolladores crean activos que carecen de utilidad real y derechos de propiedad, fomentando un ecosistema definido por la especulación pura y la falta total de rendición de cuentas institucional.
Asimismo, esta estructura legal genera un vacío de responsabilidad donde los fundadores no tienen deberes fiduciarios hacia los inversores. Por ende, los equipos pueden controlar grandes tesorerías o abandonar proyectos sin enfrentar consecuencias legales, lo que Krüger denomina como un diseño orientado al “soft rug”, perjudicando la confianza de los participantes minoritarios que buscan proyectos con fundamentos sólidos y transparencia operativa.
Además, el analista argumenta que en cualquier otro mercado financiero, un proyecto con opacidad total no recaudaría ni un centavo. No obstante, en el sector cripto, esta ha sido la única vía de cumplimiento aparente, lo que ha derivado en una década de tokens diseñados para fallar mientras la tecnología blockchain intenta encontrar un marco regulatorio que permita la emisión de activos con derechos reales.
¿Por qué el auge de las meme coins es una respuesta al vacío regulatorio?
Por otra parte, los comerciantes minoristas, desilusionados por los tokens de utilidad respaldados por capital de riesgo, han migrado hacia las meme coins. Debido a que estas ofrecen una falta de utilidad transparente, los inversores prefieren apostar por activos especulativos directos, lo que ha intensificado el comercio depredador y el juego de suma cero dentro de los intercambios más populares actualmente.
Sin embargo, esta tendencia solo ha empeorado el estado del mercado al aumentar la opacidad y la volatilidad extrema. Mientras la regulación de criptomonedas no evolucione, el sector seguirá atrapado en un ciclo de lanzamientos fallidos, donde la especulación reemplaza a la verdadera innovación financiera, alejando a los inversores que buscan seguridad jurídica y activos con respaldo económico verificable en la red.
También es relevante destacar que sectores como los tokens de música y video han experimentado tasas de fracaso cercanas al setenta y cinco por ciento. Al carecer de un marco que permita la distribución de beneficios o derechos de autoría, estos proyectos se vuelven económicamente inviables rápidamente, demostrando que la normativa actual asfixia los modelos de negocio legítimos que intentan utilizar activos digitales de forma creativa.
Finalmente, Krüger sostiene que la solución radica en una nueva generación de tokens gobernados por leyes más claras y modernas. Se espera que una reforma integral permita la aparición de activos con fundamentos fuertes, terminando con la era de los tokens sin valor, y proyectando un futuro donde la industria pueda florecer bajo una estructura que proteja al inversor sin impedir el desarrollo tecnológico necesario.

