El mercado de activos digitales ha sufrido un fuerte revés tras el reciente anuncio del presidente Donald Trump sobre la imposición de aranceles a ocho naciones europeas. Este evento geopolítico inesperado desencadenó liquidaciones masivas de criptomonedas que alcanzaron los 875 millones de dólares en apenas 24 horas, afectando gravemente la estabilidad de los precios.
Según el reporte del periodista Anas Hassan, el Bitcoin experimentó un retroceso del 3%, situándose en la marca de los 92,000 dólares mientras los operadores buscaban reducir su exposición al riesgo. Y es que el choque arancelario, motivado por tensiones relacionadas con Groenlandia, forzó el cierre del 90% de las posiciones largas en un entorno de baja liquidez por festivos.
Por otra parte, los datos de CoinGlass revelan que las posiciones de compra fueron las más perjudicadas, con 788 millones de dólares evaporados, frente a solo 83 millones en posiciones cortas. De este modo, queda claro que los inversores fueron sorprendidos mientras apostaban por una tendencia alcista, lo que exacerbó la volatilidad en las principales plataformas de intercambio.
Asimismo, la respuesta desde el Viejo Continente no se ha hecho esperar ante lo que consideran un chantaje económico sin precedentes por parte de Estados Unidos. Los líderes europeos han convocado reuniones de emergencia, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, ya ha sugerido activar instrumentos de defensa comercial para restringir el acceso estadounidense al mercado europeo.
¿Podrá el sector recuperarse si las tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea escalan?
En tanto que la diplomacia se tensa, el impacto se ha extendido más allá de la criptomoneda líder, afectando a los futuros de acciones en Wall Street y Europa. No obstante, el oro ha reaccionado de forma inversa, subiendo un 1.5% hasta alcanzar nuevos máximos históricos mientras los capitales buscan refugio ante la incertidumbre global.
Mientras tanto, analistas de instituciones como Deutsche Bank advierten que el riesgo real reside en una posible «armamentización del capital» que interrumpa los flujos financieros transatlánticos. Por lo cual, la estabilidad de los mercados dependerá de si estas amenazas se materializan en órdenes ejecutivas o permanecen como una agresiva táctica de negociación política.
A pesar del pesimismo inicial, algunos estrategas sugieren que esta fase de desapalancamiento podría construir un soporte técnico más sólido para futuras recuperaciones de precio. El mercado criptográfico enfrenta una prueba de resistencia ante factores macroeconómicos externos. Por lo cual, los inversores deben vigilar de cerca la implementación de los aranceles programada para el próximo primero de febrero.
Finalmente, la resolución de este conflicto comercial determinará el rumbo de los activos de riesgo durante el primer semestre de 2026. La volatilidad persistirá mientras no exista claridad sobre las relaciones comerciales entre ambas potencias. Mientras que el interés abierto en futuros intenta recuperarse, la cautela impera entre los grandes tenedores de activos digitales a nivel mundial.
