Christopher Wood, estratega de Jefferies, eliminó su asignación del 10% en Bitcoin de su cartera modelo principal. El vocero oficial tomó esta decisión debido al riesgo de la computación cuántica para la seguridad de los activos digitales. Según informó Bloomberg, esta posición fue reemplazada por una combinación de oro físico y acciones de empresas mineras.
Asimismo, Wood reemplazó su posición en el activo digital por refugios tradicionales muy conocidos. El estratega mantuvo su asignación desde el año 2020 de forma ininterrumpida hasta este reciente ajuste. Sin embargo, el avance tecnológico acelerado genera dudas razonables sobre la criptografía actual que protege a los usuarios. De este modo, el reporte confirma un cambio significativo en la estrategia de inversión de Jefferies.
Por otro lado, los inversores institucionales temen que máquinas avanzadas logren descifrar claves públicas. Este escenario comprometería la integridad de las recompensas de minería y los saldos en las carteras. Además, el capital busca soluciones preventivas ante amenazas emergentes que podrían llegar mucho antes de lo esperado. Por lo cual, el concepto de «oro digital» enfrenta hoy su mayor desafío técnico e histórico.
Desafíos técnicos que podrían redefinir la confianza de los grandes fondos de pensiones
Además, analistas como Luke Gromen han mostrado cautela frente a la volatilidad tecnológica actual. Las firmas de consultoría advierten sobre amenazas latentes para los sistemas de cifrado de clave pública tradicionales. Por ende, el mercado institucional prioriza la seguridad absoluta sobre los rendimientos potenciales que ofrecen las tecnologías disruptivas. Asimismo, la migración hacia alternativas resistentes al procesamiento avanzado se vuelve un tema de debate central.
No obstante, expertos como Nic Carter señalan que el capital está muy preocupado. Muchos allocadores cuestionan el valor de reserva de Bitcoin si los plazos de desarrollo cuántico se comprimen. Por otra parte, la técnica de «cosechar ahora y descifrar después» representa un peligro real. Ya que, el robo de datos cifrados para futuros ataques es una estrategia que preocupa a los analistas. De este modo, la vulnerabilidad tecnológica influye directamente en la asignación de activos globales.
¿Podrá la tecnología blockchain resistir el avance imparable del poder de procesamiento cuántico?
Por ende, los desarrolladores de la blockchain consideran que el peligro no es algo inmediato. Adam Back sostiene que el sistema tiene décadas para adaptarse a nuevos algoritmos de firma digital más seguros. No obstante, la percepción de riesgo ya influye en las decisiones de inversión de los grandes fondos internacionales. Por lo que, la probabilidad de un ataque exitoso durante esta década sigue siendo considerada baja.
Sin embargo, el impacto en el mercado se refleja en el flujo hacia el oro. Por ende, el precio de Bitcoin podría enfrentar resistencia institucional si estas preocupaciones técnicas se generalizan rápidamente. Los gestores de carteras buscan activos con estabilidad probada frente a saltos tecnológicos que resultan totalmente desconocidos. De este modo, la competencia por ser el refugio de valor definitivo en 2026 se intensifica.
